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NOVEDADES Peugeot
14/03/2020
Prueba del Peugeot 2008 1.2 Puretech 130 CV GT Line
Destaca por su completo equipamiento de ayudas a la conducción, atractivo diseño y excelente comportamiento.
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El Peugeot 2008 es un SUV urbano perteneciente al segmento B. A diferencia del anterior modelo, el nuevo gana en tamaño, diseño, calidad, tecnología y sistemas de propulsión. La versión de acceso se puede adquirir desde 21.150 euros. En el siguiente enlace puedes conseguir el mejor precio.

El diseño de la carrocería sigue la línea de los últimos productos de la marca. Destaca su parabrisas retrasado del que resulta un capó más horizontal, la generosa parrilla y los grupos ópticos que, en el caso de los delanteros, están acompañados por los ya característicos colmillos. Tanto los faros como los pilotos traseros, integran tres garras luminosas que también aportan mucho para ofrecer un conjunto aún más atractivo.

Nuestra unidad de pruebas, que estaba asociada al acabado GT Line, disponía del nuevo y exclusivo color metalizado Orange Fusion (forma parte del equipamiento de serie y contrasta con el color negro del techo). En cuanto a las llantas de aleación, aunque hay posibilidad de incorporar ruedas con medida de 18 pulgadas, las de 17 que lleva de serie son más que razonables en lo funcional y atractivas en lo estético.

Un habitáculo que marca la diferencia

Pero si el diseño y el atrevimiento es uno de los puntos fuertes de la carrocería, el interior no se queda atrás en este sentido. Y es que, Peugeot está apostando claramente por un habitáculo único en el sector que está funcionando muy bien a nivel comercial.

La puesta en escena del interior nos parece espectacular. No sólo ofrece un diseño futurista, también encontramos unos niveles de calidad muy elevados. Como es habitual en los modelos de Peugeot de última hornada, el conductor tiene ante sí el denominado i-Cockpit que, en el caso de este 2008, es de nueva generación. La principal novedad, es la introducción de un nuevo cuadro de instrumentos en tres dimensiones. En la pantalla elevada, los datos se proyectan como un holograma. Estas indicaciones son dinámicas. Se acercan a la vista en función de su importancia o urgencia. De este modo, el tiempo de reacción, según Peugeot, se reduce alrededor de medio segundo. En la parte central, justo encima de los toggle switches, la pantalla táctil está disponible en 5, 7 o 10 pulgadas, según el nivel de acabado o las opciones elegidas. Nuestra unidad de pruebas equipaba la de mayor tamaño.

Tanto el cuadro de instrumentos como la pantalla táctil ofrecen una buena resolución. En el caso del primero, dispone de diferentes diseños en función del perfil elegido (hay tres diferentes). Todo está ordenado y agrada mucho ver ese toque futurista. En cuanto a la pantalla multifunción ubicada en la parte central del salpicadero, igualmente está bien resuelta y ofrece una respuesta rápida al tacto.

Los mandos físicos son precisos en su funcionamiento. Bajo nuestro punto de vista, equivocado o no, echamos de menos mandos giratorios para gestionar la climatización, que está digitalizada en la pantalla táctil del salpicadero. Además, el botón de arranque queda algo lejos y, para arrancar y apagar el motor, el funcionamiento es algo lento -no es algo que tenga que ver con el botón en sí-. Por último, hay otros mandos de tipo piano que nos permiten manejar casi todas las funciones del vehículo. Por orden y distribución cumplen a la perfección, no obstante, al igual que el botón de arranque y apagado del motor, quedan algo lejos.

Los materiales no son lujosos, pero ofrecen unos buenos niveles de calidad y unas uniones entre elementos muy bien cuidadas. Todo da una sensación de solidez real muy elevada, sin crujidos ni movimientos entre piezas. En el caso de la versión deportiva GT Line, encontramos decoraciones de tipo carbono en el salpicadero y en las puertas. También hay elementos decorativos que dan mucho empaque a todo el habitáculo, como las inserciones lacadas en negro y cromado, y los originales pespuntes en color Verde Adamite ubicados en el volante, en las puertas, en los asientos y en la zona más visible del salpicadero.

El volante de reducido tamaño, un elemento que ya es marca de la casa, nos gusta mucho por lo manejable que resulta. Si fuera completamente redondo se manejaría mejor, pero hay que reconocer que su diseño, que se basa en los modelos de competición, resulta espectacular. También nos ha gustado el funcionamiento del mando del cambio, que es muy intuitivo a la hora de utilizarlo. Además, para gestionar esta transmisión automática de 8 velocidades, disponemos de unas levas detrás del volante. No son especialmente buenas por acabado y tacto, pero resultan accesibles.

La posición al volante nos parece algo más cómoda que la que podemos tener en un 208. Nos sentimos más integrados a los mandos y el manejo de los pedales nos parece mucho más cómodo.

Los asientos también contribuyen a sentirnos muy integrados a los mandos del coche. Ofrecen un buen tapizado que combinan textil con símil piel, están muy bien construidos y recogen perfectamente el cuerpo.

La habitabilidad en las plazas traseras es uno de los puntos fuertes de este modelo, pero lo mejor de todo, es que el diseño de los asientos nos permite ir en una postura muy natural y confortable. Su longitud de 4,30 m y su distancia entre ejes de 2,60 m le confieren asimismo un gran volumen de maletero de 434 litros, independientemente del motor elegido, incluso en el caso del 100% eléctrico. La modularidad está asegurada por la base del maletero en dos alturas (según versiones) que ofrece un espacio de carga prácticamente plano al abatir el respaldo de los asientos traseros.

Los huecos para dejar objetos, muy numerosos y en algunos casos inéditos, permiten guardar todos los objetos de uso cotidiano. A los tradicionales huecos en las puertas y a la guantera se añaden un gran espacio de almacenamiento debajo del apoya-brazos central delantero y otro delante de la palanca del cambio. Finalmente, descubriremos otro discreto espacio en la parte inferior de la consola central donde se encuentra la práctica superficie de recarga de móviles por inducción y cuya tapa, en posición abierta, permite ubicar el propio teléfono.

Los pasajeros disfrutarán de un habitáculo bañado en luz gracias al techo panorámico practicable opcional que ofrece una gran superficie de cristal. Su apertura hacia el exterior permite conservar la habitabilidad a la altura de la cabeza en la parte trasera. Además, para incrementar todo el atractivo del interior, hay iluminación ambiente en 8 colores diferentes.

Cinco motorizaciones térmicas

La gama de motores térmicos del 2008 cumple la norma Euro6.d en los motores gasolina y Euro6.d-temp en los diésel. Los motores PureTech 100, 130 y 155 están disponibles con la caja de cambios automática de 8 velocidades EAT8. Nosotros hemos probado la opción de 130 CV que, si bien es cierto que este nuevo 2008 demanda una motorización con otro tipo de arquitectura, el pequeño Puretech se defiende muy bien, ofreciendo mucha progresividad y refinamiento en su forma de funcionar (consultar especificaciones técnicas). En cuanto a rendimiento, sin duda estamos ante uno de los mejores motores de este tipo que hay en el mercado.

El coche dispone de tres modos de conducción que intervienen la respuesta del acelerador, el funcionamiento del cambio, el sonido del motor y el tacto de la dirección. El modo Sport es el más recomendable si se quiere disfrutar de una conducción más ágil y placentera sin interferir negativamente en el confort de marcha. Por su parte, con los perfiles Normal y ECO, podemos conseguir un consumo de carburante más ajustado. Y ya que hablamos del consumo, debo decir que no me ha parecido especialmente bajo, aunque tampoco llega a ser alto si se tiene en cuenta lo que vienen a consumir este tipo de motorizaciones. En uso combinado, obtuvimos una media de 7,2 litros a los 100 kilómetros, una cifra que puede variar mucho en función del tipo de conducción y las condiciones del tráfico.

Aunque esta motorización está disponible con una transmisión automática de 8 velocidades, nosotros probamos la versión de 6 relaciones. Funciona bien en líneas generales y, pese a que es posible que los recorridos del cambio puedan ser algo largos, se maneja con suavidad y transmite bastante agrado de uso.

Pisada equivalente a un modelo del segmento C

El nuevo Peugeot 2008 está construido sobre la base de la última generación de plataformas de Groupe PSA: la CMP (Common Modular Platform). Esta plataforma, que está desarrollada exclusivamente para los modelos de los segmentos B y C del grupo, es modulable en lo que se refiere a dimensiones y motorizaciones, además también está adaptada para albergar a diversos tipos de energía térmica (gasolina/diésel) o eléctrica.

Según afirma Peugeot, esta nueva plataforma también contribuye a limitar las emisiones de CO2 del nuevo Peugeot 2008 gracias a su menor peso, mejor aerodinámica (los bajos de la carrocería están mejor aislados y se han integrado entradas de aire pilotadas), disminución de la resistencia a la rodadura (neumáticos de clase A y reducción de los rozamientos mecánicos en los trenes delantero y trasero) y optimización de las cadenas de tracción (mejora de los rendimientos de combustión, downsizing, reducción de los rozamientos mecánicos, prolongación de las transmisiones y generalización del Stop & Start).

Otro de los beneficios de esta nueva plataforma, es que permite adoptar nuevos elementos de ayuda a la conducción, algo en lo que este coche destaca especialmente. Además, y nosotros lo podemos constatar tras probarlo en profundidad, el 2008 ofrece una magnífica pisada, una calidad de rodadura que supera a rivales de mayor precio y, sobre todo, una gran sensación de ligereza. Si bien es cierto que no es un coche muy comunicativo, hay que reconocer que su nivel de agarre es elevado. La dirección, que puede variar su dureza en función del modo de conducción elegido (en el perfil Sport se incrementa la dureza en su asistencia), resulta suave y está diseñada para que el confort y la suavidad se imponga por encima de todo.

Una referencia en ayudas a la conducción

El equipamiento del nuevo 2008 supone una referencia en su segmento. En cuanto a ayudas a la conducción se refiere no tiene rival, pues incorpora tecnologías como el Active Safety Brake con cámara y radar, alerta de riesgo de colisión, alerta activa de cambio involuntario de carril, control de crucero adaptativo con función Stop & Go, sistema Lane Position Assist (LPA), asistente de estacionamiento con visión cenital, encendido automática de luces, reconocimiento de señales con recomendación de velocidad, sistema activo de vigilancia de ángulo muerto (esta función está disponible desde 12 Km/h) y freno de estacionamiento eléctrico.

En el apartado de la conectividad, el 208 equipa la función Mirror Screen compatible con Apple CarPlay y Android Auto, recarga por inducción para el smartphone, hasta cuatro tomas USB disponibles (una de ellas de tipo C) y navegador 3D conectado TomTom Traffic (ofrece información sobre la situación del tráfico en tiempo real).

En este enlace puedes consultar todo el equipamiento disponible de la versión probada.

Conclusión

El nuevo Peugeot 2008 entra en escena en un segmento cada vez más poblado y competitivo. Estamos ante un producto bien hecho, tecnológicamente avanzado y con un diseño futurista que, sin lugar a dudas, es su punto más fuerte. Su nivel de confort es satisfactorio y no plantea lagunas en cuanto a su comportamiento dinámico se refiere. La versión GT Line aporta mayor atractivo. El modelo que pudimos probar equipaba el motor de gasolina de 130 CV, una opción mecánica recomendable por rendimiento y equilibrio.
Gustavo Rodríguez Hernandez

Periodista especializado con 20 años de experiencia en el sector de la automoción. Fue director del área de Motor de Cadena Cope Castilla y León durante 3 años. Posteriormente, fue redactor y probador de coches en AUTOhebdo Sport, Revista Top Auto y sobrecoches.com. Desde el año 2011, es el responsable de pruebas y producto de cochesyconcesionarios.com

(no será publicado)

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