estas en Estas en: Inicio > Blog de Coches > Ford > Prueba del Ford Fiesta 1.0 EcoBoost 100 CV
Novedades y actualizaciones de precios
de las marcas que se comercializan en España
Novedad Ford
6/01/2018
Prueba del Ford Fiesta 1.0 EcoBoost 100 CV
Mejora en calidad para situarse en lo más alto de la categoría.
« Volver 

La séptima generación del Ford Fiesta está disponible en el mercado español desde el pasado mes de septiembre (ver todos los precios). Se comercializa con dos carrocerías (3 y 5 puertas), cinco niveles de acabado (Trend, Trend+, Titanium, ST-Line y Vignale) y seis motorizaciones (dos diésel y cuatro de gasolina). Adicionalmente, hay una versión de tipo crossover que la marca denomina ‘Fiesta Active’, y otra de altas prestaciones denominada ‘ST’ que ya estaba presente en generaciones anteriores.

Crece en tamaño y calidad

El nuevo Fiesta es ligeramente más grande que su predecesor. Gracias a este ligero incremento, el utilitario americano supera los cuatro metros de longitud para equipararse, por ejemplo, a un Ford Focus de primera generación. Las diferentes piezas de la carrocería están bien ensambladas, todas transmiten solidez y el acabado de la pintura, que en el caso de nuestra unidad de pruebas era el color opcional (650 euros) Azul Caribe, nos ha parecido que está por encima de la media de lo que ofrecen sus más directos competidores.

Hemos detectado detalles que denotan la mejora en calidad que ofrece este modelo. Por ejemplo, los sensores de estacionamiento se han insertado de manera más disimulada en los paneles del chasis; las cánulas del limpiaparabrisas están ocultas bajo el labio de la parte superior del capó; no hay tornillos visibles en la parte trasera del coche ni en los faros traseros; la línea de cierre entre el techo y el portón trasero se ha reducido en más de un 30 por ciento.

La apertura y cierre de las puertas delanteras es bastante más refinado que la mayoría de sus oponentes (Volkswagen Polo, incluido). No ocurre lo mismo con las posteriores, que sin ser malo, cuenta con una apertura y cierre más seco y menos cuidado -según apunta Ford, ahora se requiere un 20 por ciento menos de esfuerzo gracias a las mejoras de los extractores de aire dentro del coche-. El portón posterior está asistido por unos telescópicos en el que el cierre es mucho más fluido que la apertura -al cerrarlo, se genera una pequeña resonancia provocada por el soporte de la matrícula-.

Mayor confort y refinamiento en su interior

En el habitáculo se respira la misma sensación de calidad que en el exterior. Todos los materiales ofrecen muy buen aspecto y un ensamblaje muy cuidado. Como en todos los modelos equivalentes, la mayoría de los plásticos son rígidos. No obstante, como ocurre en muy pocos modelos de su clase, el salpicadero y la zona superior de las puertas delanteras cuentan con un recubrimiento esponjoso que aporta mucho para ofrecer una mejor presencia, y, también, puede que un mejor aislamiento acústico.

La posición al volante es equivalente a la que se puede tener en coches de mayor tamaño y categoría. El volante, que tiene regulación en altura y profundidad, y los diferentes reglajes del asiento, permiten que personas de diferentes alturas se adapten perfectamente a los mandos sin conducir con una postura forzada. Pero no solo las amplias regulaciones son las culpables de que nos sintamos cómodos al volante, también el espacio disponible y la ubicación de todos los mandos tienen mucho que decir en este sentido para sentirse perfectamente integrado al volante. Del mismo modo, destacan los asientos delanteros de nuestra versión, que mejoran en confort y ergonomía a la inmensa mayoría de sus rivales (ni siquiera en un Volkswagen Polo, Audi A1 o en un MINI hemos encontrado unos asientos tan buenos).

Todos los mandos del interior están muy bien diseñados y ubicados con mucha lógica. A diferencia de otros modelos de la competencia, como un Renault Clio o un Peugeot 208, Ford no ha caído en el error de digitalizarlo todo, y ha optado por mandos físicos para controlar la climatización -se agradece que algunos mandos sean giratorios-. En la zona superior de la consola central hay una pantalla TFT multifunción de 4.2 pulgadas que está bien situada, ofrece muy buena resolución, es intuitiva y fácil de manejar. También cabe destacar el cuadro de instrumentos en este orden, ya que presenta la información muy clara y ordenada, y tampoco ha caído en el error de ser completamente digital.

En las plazas posteriores, sin ofrecer el espacio y los asientos de las delanteras, permiten que el Fiesta sea el mejor modelo de su segmento en cuanto a confort y espacio. Un adulto que supere con holgura el 1,80 m disfrutará de suficiente espacio. En la plaza central no hay apoyabrazos con posavasos para incrementar el nivel de confort -es prácticamente imposible encontrar este ‘extra’ en cualquiera de sus rivales-.

El maletero, que tiene una capacidad de 303 litros en condiciones normales, y que puede ampliarse para superar los 1.000 litros de volumen, cuenta con formas muy regulares y está bien guarnecido. A la derecha, cuenta un punto de luz que, aunque puede ser algo escaso, es la tónica existente en el segmento y en otros modelos de superior categoría.

En movimiento, marca la diferencia frente a sus rivales

Pero si en estático el Fiesta es un coche que deja un muy buen sabor de boca, cuando nos ponernos en marcha, esa sensación de calidad se incrementa para desmarcarse en positivo frente a sus rivales más directos. El refinamiento que se percibe, gracias a los materiales y al confortable asiento del puesto de conducción, se extiende cuando se pulsa el botón para poner en funcionamiento el pequeño motor de tres cilindros que este coche tiene bajo el capó. El 1.0 EcoBoost de 100 CV no transmite ni ruido ni vibraciones, teniendo una sensación que estamos en un coche de mayor empaque. Ni siquiera motores de cuatro cilindros y mayor cilindrada son capaces de llegar a los niveles de refinamiento de esta pequeña motorización (ver especificaciones técnicas).

El tacto de los pedales, el cambio y la dirección también están cuidados para transmitir mucho agrado, más que cualquiera de sus alternativas equivalentes. Ya recorriendo los primeros metros, el 1.0 EcoBoost responde con energía sin incómodos vacíos de potencia y sin responder con molestos tirones cuando cambiamos de marcha, algo que sí ocurre en otros motores de la competencia. Por lo demás, es un motor muy competente que resulta muy progresivo y suficientemente capaz en todo tipo de condiciones.

El consumo de carburante nos ha parecido algo elevado si tenemos en cuenta la arquitectura y cilindrada del motor en cuestión. Circulando a un ritmo ágil en una carretera de segundo orden, es posible superar los 9 litros de media a los 100 kilómetros. En ciudad, el gasto dependerá mucho del tipo de conducción que se practique; conduciendo con alegría la cifra puede llegar a situarse sobre los 7,6 l/100 km, mientras que si nos esforzamos en practicar una conducción más eficiente, la cifra se puede situar sobre los 6,5 l/100 km. En autovía, a un ritmo constante y con una orografía muy favorable (pocas pendientes), el consumo puede situarse por debajo de los 6,0 litros.

El Fiesta sigue siendo un coche muy estable. Bien es cierto que hemos tenido la sensación que no llega a la agilidad y ligereza de la anterior generación, pero es un coche muy satisfactorio en cuanto a dinámica se refiere. Donde sí encontramos una mejora aplastante, es en cuanto a calidad de rodadura. En este apartado, el Fiesta es, probablemente, el mejor de su segmento. Su refinamiento y rodar impecable logran situarle por encima de vehículos de superior categoría.

Con nuevas ayudas a la conducción

Las posibilidades de equipamiento son muy amplias y avanzadas (más información). El Fiesta es el primer Ford en ofrecer una versión mejorada del Asistente Precolisión con Detección de Peatones, que puede detectar a personas que estén cerca de la carretera o dentro de ella o que puedan cruzarse por la trayectoria del vehículo, empleando luz de los faros del Fiesta por la noche.

También se ofrece por primera vez el Active Park Assist con estacionamiento perpendicular, que ayuda a los conductores a encontrar plazas de aparcamiento adecuadas y estacionar sin manos. La tecnología, que se ha mejorado para el Fiesta, puede por primera vez activar los frenos si los conductores no responden al sistema y a los avisos de proximidad mientras realizan maniobras de estacionamiento y es inminente una colisión con un vehículo estacionado o un obstáculo.

Para cubrir con garantías el campo de la comunicación y el entretenimiento, el Fiesta ofrece el sistema SYNC 3, que permite controlar el audio, la navegación y los smartphones conectados utilizando comandos de voz sencillos y conversacionales.

Nuestra conclusión

Ford ha introducido más calidad y tecnología en el nuevo Fiesta para colocarlo en lo más alto de la categoría. Tan importante ha sido la mejora, que el utilitario americano tiene suficientes argumentos para superar al Volkswagen Polo en muchos aspectos, modelo que hasta ahora podía ser la referencia de la categoría. Por calidad de rodadura, tacto de conducción, materiales, habitabilidad interior y posición al volante, el Fiesta supera a todos sus rivales con creces. El motor de tres cilindros y 100 CV es la mejor motorización de este tipo que hemos podido probar hasta el momento.

(no será publicado)

te gusta

BLOG
Subscripción de boletines
Recibe las noticias del blog de cochesyconcesionarios.com en tu e-mail.