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Prueba del Mazda MX-5 RF 1.5 Skyactiv-G 131 CV Zenith
Divertido, muy satisfactorio y confortable para utilizarlo a diario. La capota rígida aporta mayor versatilidad.
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Al igual que la anterior generación, el Mazda MX-5 se comercializa con dos tipos de carrocería (techo de lona y rígido). Este último, que es de tipo targa, se denomina comercialmente 'RF' (retractable fastback). Este modelo está disponible en los concesionarios desde 27.500 euros (ver todos los precios). El modelo que pudimos probar, que estaba asociado al acabado Zenith y a la motorización de 131 CV, se puede adquirir desde 30.300 euros.

Una gran aportación para completar la gama

Con el objetivo de complacer a un público más amplio (no hay que olvidar que, al final del ciclo de vida de la generación anterior, se vendieron más unidades del modelo con techo rígido eléctrico —el MX-5 Roadster Coupe— que de la versión de capota blanda), Mazda se veía en la obligación de mantener una versión de capota rígida que, tras probarla, debo reconocer que me ha convencido por completo pese a que soy un enamorado de los descapotables con techo de lona.

Para no perder la esencia del MX-5, ni marcar diferencias respecto al modelo de capota blanda, los ingenieros de la marca se marcaron como objetivo desde el principio que el techo duro tenía que ser ligero y compacto (sólo es 45 kg más pesado), además de no comprometer la distancia de ejes ni sacrificar espacio en el maletero. Algo que, como se puede apreciar, se ha conseguido con un éxito rotundo.

Respecto a otros modelos de techo rígido que son un engorro, el del Mazda es muy cómodo y fácil de manejar. El movimiento de los tres segmentos del techo está deliciosamente sincronizado: las secciones delantera y central del techo desaparecen por detrás de los asientos, junto con la luneta trasera, que queda bajo un panel de la carrocería. La sección trasera, con los pilares fastback, vuelve a su posición exterior. La operación de abrir o cerrar solo dura 13 segundos. El mando se encuentra cómodamente ubicado en la consola central, bajo los controles del climatizador. Es el tiempo de apertura y cierre más corto de todos los techos duros eléctricos actualmente en el mercado. Además, todos los movimientos se realizan sin ruidos molestos y con una suavidad que ya quisieran tener otros modelos de un precio muy superior.

El techo se puede abrir y cerrar con el vehículo en movimiento (marcha adelante) a velocidades de hasta 10 km/h. El progreso y el estado de la maniobra se pueden seguir desde una nueva pantalla TFT en color de 4,6 pulgadas, situada a la izquierda del cuadro de instrumentos. Por motivos de seguridad, el techo duro no puede abrirse con el coche moviéndose marcha atrás ni con el maletero abierto. En el caso de los modelos con transmisión manual, como era el caso de nuestra unidad de pruebas, tampoco se abre si el coche no está en punto muerto y con el i-stop activado. En caso de que no sea posible abrir o cerrar el techo, la pantalla TFT informa del motivo. Esta pantalla también sirve como indicador del depósito de gasolina y, cuando el techo no está en movimiento, muestra la temperatura del motor, el consumo de combustible e información de navegación.

Una capota aerodinámica, compacta y ligera

A pesar del techo retráctil, la capacidad del maletero, que es de 127 litros, es prácticamente la misma que la de la versión de capota de lona, con espacio suficiente para dos bolsos normales de 550 x 400 x 220 mm. Tal y como ocurre en la versión de capota blanda, Mazda ha añadido un práctico compartimento en el que guardar objetos más pequeños como, por ejemplo, el manual del propietario.

El carácter práctico era una de las grandes prioridades para los desarrolladores del MX-5 RF. Por ello, un cierre eléctrico ancla el techo a la parte superior del parabrisas, sustituyendo al bloqueo manual del MX-5 Roadster Coupe de la generación anterior. Igual que ocurría en aquel modelo, las ventanillas se bajan automáticamente cuando se abre o cierra el techo. Pero en el MX-5 RF, vuelven a su posición original una vez que el techo completa su maniobra.

Por cuestiones de peso, cada una de las secciones del techo duro es de un material distinto: la sección delantera es de aluminio, la sección intermedia es de acero y la unidad trasera está construida en un compuesto plástico moldeado (SMC). Los embellecedores negros que se extienden desde la línea de las ventanillas de las puertas hasta los pilares fastback son de un nuevo bioplástico. No solo resultan bonitos sino que suponen un paso adelante en materia de sostenibilidad. Ni siquiera es preciso pintarlos.

Mazda ha intentado reducir al máximo la entrada de ruido en el habitáculo. Por ejemplo, con un panel de tres capas en las secciones delantera y media del techo, encargado de atenuar el ruido del viento y de la carretera. También se han sellado las holguras en torno a la palanca de cambios y ha colocado alfombrillas de mayor tamaño. Asimismo, ha añadido materiales de aislamiento y amortiguación de vibraciones en los pasos de rueda traseros, los guarnecidos de las puertas, los paneles de la carrocería, la sección del túnel y el vano motor. Todas estas medidas han ayudado a reducir sensiblemente los niveles de ruido en comparación con el habitáculo del modelo de capota blanda, aunque sigue siendo un coche algo ruidoso en carretera por motor y aerodinámica. No es algo que veamos como un defecto, sino más bien como una cualidad.

La aerodinámica está muy bien cuidada para que el viento no moleste en exceso cuando conducimos descapotados. Por este motivo, y para detener el aire que entra en el habitáculo cuando viajamos descapotados, el deflector situado detrás de los reposacabezas es más grande. Además, es de un material acrílico transparente que permite mejorar la visibilidad trasera.

Un habitáculo práctico y muy atractivo

Al interior se accede mediante unas puertas que, como en todos los modelos de Mazda, ofrecen un tacto muy agradable, suave y refinado. Ya dentro, como buen MX-5 que se precie, se conduce muy cerca del suelo. Los asientos, que tienen calefacción, son muy confortables y permiten que la postura al volante sea muy confortable. No obstante, para mejorarla aún más, hubiera venido muy bien que el volante se pudiera regular en profundidad -únicamente se puede ajustar en altura-.

El salpicadero cuenta con un diseño muy atractivo. En el cuadro de instrumentos destaca el tacómetro, que es de generoso tamaño y muestra una clara tipografía, y una esfera digital que nos muestra una información muy completa sobre los consumos de vehículo y el estado de la capota, entre lo más destacable. Por lo demás, destaca la sencillez y la ubicación de todos los mandos. Nos han gustado, especialmente, los mandos giratorios del sistema de climatización, que ofrecen buen tacto, son de generoso tamaño y nos permiten gestionarlo todo con rapidez y facilidad.

Todo el interior ofrece un buen nivel de acabado, con materiales que resultan muy agradables al tacto y a la vista. Para mejorar la sensación de lujo y ofrecer un acabado más deportivo, hay guarnecidos de piel con costuras rojas en el salpicadero, mando del cambio y freno de mano.

Como es lógico y normal, no hay demasiados compartimentos para guardar objetos; en la consola central, hay una pequeña bandeja con fondo de goma que es muy útil para dejar el teléfono móvil. En el túnel central, hay un pequeño compartimento con tapa en el que se pueden guardar unas llaves o monedas. Por último, entre los dos asientos, hay una amplia guantera en la que se puede guardar la documentación, el chaleco de emergencia y más objetos –ya comentado anteriormente-.

Una conducción deliciosa

Cuando nos ponemos en marcha, se percibe desde el primer momento que, el MX-5 RF, quiere agradar a un público más amplio. Para ello, ofrece sensaciones más refinadas, con adaptaciones específicas de la suspensión, la dirección y los frenos. Paralelamente, la plataforma se ha adaptado a la altura y el peso añadidos de la versión con techo targa eléctrico, pero sin sacrificar su agilidad.

El MX-5 RF conserva la suspensión delantera de doble trapecio y la suspensión trasera multibrazo-solo se ha revisado el ajuste de la barra estabilizadora delantera, los muelles traseros, los brazos y los topes-. Asimismo, se ha ajustado la presión de gas de los amortiguadores, para compensar el peso añadido, mejorando con ello los movimientos de la suspensión y el agarre a la carretera.

Con todos estos ajustes, el RF nos regala un tacto de conducción delicioso, pues la respuesta de todos los mandos mecánicos con los que entramos en contacto (dirección, cambio y pedales), ofrecen un tacto refinado y muy preciso. En este sentido, el nivel de satisfacción es tan elevado, que no vivimos una estimulación sensorial equivalente, ni tan siquiera, en berlinas infinitamente más costosas que apuestan de manera decidida por el confort de marcha.

Con muy buen criterio por parte de Mazda, la puesta a punto de la suspensión no plantea un concepto radical, y sí una clara orientación hacia el confort. En este escenario, el MX-5 RF es un coche muy cómodo claramente concebido para todos los públicos. Aún así, no ha perdido un ápice de efectividad y un comportamiento en el que la diversión está más que garantizada. Lo es, porque, a poco que queramos jugar con la parte trasera, este Mazda es capaz de enlazar las curvas con sobrevirajes progresivos y muy fáciles de controlar siempre y cuando los busquemos.

¡Qué gran motor!

Nuestra unidad de pruebas disponía del motor menos potente (consultar especificaciones técnicas). Se trata de una mecánica de gasolina de 1,5 litros de 131 CV a 7.000 rpm, que destaca por su elasticidad, elevado refinamiento y magnífica respuesta en la parte más baja del tacómetro, algo que es de agradecer en un coche que se va a utilizar en recorridos urbanos y carreteras de segundo orden con muchas curvas.

Pero no sólo estamos ante un motor elástico, alegre y muy competente en toda su banda de utilización, también es una mecánica sobresaliente por el bajo consumo de carburante que ofrece. Según nuestras mediciones, obtuvimos una media de 5,4 l/100 km en autovía y autopista circulando a velocidades legales. Si el ritmo se incrementa, ya sea en autovía o carreteras secundarias, la cifra no va más allá de los 6,7 l/100 km. En ciudad, también es fácil mantenerse sobre los 7 litros, lo que es una clara demostración de lo eficiente que esta motorización en todo tipo de circunstancias.

Esta motorización está muy bien acompañada por una transmisión manual de seis velocidades con unos desarrollos algo largos. Es una auténtica delicia, ya que se muestra rápida, precisa y muy agradable de utilizar. Además, el embrague, que está muy bien asistido, permite que las transiciones se realicen con un agrado difícil de igualar. Asimismo, gracias a la precisión de todos los pedales, la maniobra del punta-tacón se puede realizar con una facilidad soberbia.

Su equipamiento al detalle

El MX-5 RF está disponible con cinco niveles de acabado (Origin, Evolution, Zenith, Zenith Sport y Zenith Nappa). Desde el acabado de acceso, el equipamiento ya se muestra suficientemente completo (aquí puedes consultar todos los detalles). Entre todo lo que es capaz de ofrecer este modelo, destaca el sistema de sonido de seis altavoces (de serie a partir de acabado Style) o un sistema premium Bose de nueve, con altavoces en los reposacabezas del conductor y el acompañante (acabado Luxury), ambos de gran calidad. Mazda también ofrece el sistema MZD Connect (a partir del acabado Style), que integra en el coche conectividad a internet, acceso a medios sociales, un sistema de navegación (de serie en acabado Luxury y opcional a partir del acabado Style) y mucho más a través de un smartphone. Las funciones de comunicación y entretenimiento, concentradas en la pantalla de 7 pulgadas de la consola central, se controlan por voz o desde el mando HMI situado detrás de la palanca de cambios.

Conclusión

El Mazda MX-5 RF es una opción muy recomendable por lo divertido y satisfactorio que resulta cuando se conduce. Como coche para uso diario también es perfectamente válido, pues se muestra muy confortable, relativamente práctico y muy solvente para desenvolvernos de manera brillante por la gran ciudad. Asimismo, la versatilidad de su techo rígido es una gran ventaja para aquellos conductores que no ven con buenos ojos los cabrios con techo de lona. Por último, su motor de 131 CV es brillante por rendimiento, agrado de uso y, sobre todo, consumo.
Gustavo Rodríguez Hernandez

Periodista especializado en contenidos del motor. Fue director del Motor en la Cadena Cope en Castilla y León durante 3 años. Posteriormente fue redactor y probador de coches para el Grupo ZETA y sobrecoches.com. Desde el año 2011 realiza artículos y las pruebas dinámicas de los coches en cochesyconcesionarios.com

(no será publicado)

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