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Prueba del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio
Potente, ágil, rápido y divertido. Una auténtica experiencia de conducción.
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El Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio es la versión más potente y deportiva de la berlina italiana. Dispone de un motor sobresaliente y un chasis muy afinado para obtener diversión y eficacia a partes iguales. Se puede adquirir desde 93.200 euros (en el siguiente enlace puedes conseguir el mejor precio).

Vestimenta de carreras

A diferencia del el resto de versiones, el Quadrifoglio es un modelo muy especial que se distingue en el primer contacto visual. Se hace notar gracias a la suspensión rebajada, unas espectaculares llantas de aleación de 19 pulgadas con pinzas pintadas en color amarillo –en el caso de nuestra unidad de pruebas-, dos branquias integradas en el capó de aluminio, paragolpes específicos, difusor posterior que integra cuatro salidas de escape y aditamentos aerodinámicos fabricados en fibra de carbono que están ubicados en el paragolpes delantero, en los faldones laterales y en el precioso y discreto alerón posterior. Además, esta versión ofrece, exclusivamente, dos colores tricapa opcionales (Blanco Trofeo y Rojo Competizione) que cuestan 3.326 euros.

Todos los paneles de la carrocería están muy bien ajustados. Las puertas, que se manejan con bastante fluidez y que no resultan pesadas como en otros modelos equivalentes, presentan un buen tacto y cuentan con un cierre amortiguado y agradable. Menos cuidado está el portón del maletero que, aunque se maneja con muy poco esfuerzo, rebota al cerrarlo y transmite poca consistencia.

Un interior más exclusivo

El habitáculo, como buen alfa y coche italiano que se precie, es muy atractivo a la vista. En la versión Quadrifoglio, encontramos cambios específicos como las costuras de color rojo, inserciones de fibra de carbono y pedales de aluminio entre lo más destacable. Mención especial merecen los asientos delanteros firmados por Sparco, que son sobresalientes y disponen de reglajes eléctricos para regularlos en altura, tanto el del conductor como el del acompañante

Cuando accedo al puesto del conductor me acoplo perfectamente al asiento, como si me lo hubieran hecho a medida. Se ajusta perfectamente a la espalda y encuentro un mullido muy consistente y nada incómodo. El perfecto diseño de asiento y la buena ubicación de todos los mandos, me permite encontrar una posición al volante perfecta; bajo, estirado y perfectamente integrado con los mandos del coche.

Las plazas posteriores me han resultado confortables y satisfactorias por espacio y confort. Pese a que las formas de la carrocería son muy aerodinámicas, el interior no se ve mermado en cuanto a espacio. Los asientos me resultado muy cómodos y, al igual que los delanteros, ofrecen un tapizado de mucha calidad. Tan sólo eché en falta un apoyabrazos en la plaza central.

Una berlina deportiva que es práctica y funcional

Aunque en el Giulia el diseño es importante, algo que es de obligado cumplimiento en un Alfa Romeo, cuenta con un interior muy funcional, sobre todo por el diseño y ubicación de todos sus mandos. Nos llama la atención el botón de arranque que, como un claro guiñó a Ferrari, está ubicado en el volante. Los mandos del sistema de climatización también son bastante funcionales, pues son giratorios y se manejan con rapidez y de manera intuitiva. Lo mismo ocurre con el mando que nos permite controlar el sistema Connect Nav 3D de 8.8" - desarrollada con Magneti Marelli -, que nos permite movernos con sencillez por todos los menús que nos ayuda a gestionar la radio, el navegador y diferentes funciones del vehículo. Por último, al lado del mando del cambio, encontramos el selector Alfa DNA para gestionar los diferentes modos de conducción. Todo está bien agrupado y definido.

El cuadro de instrumentos, que no es digital en su totalidad, algo que yo personalmente agradezco, exhibe los diales tradicionales de Alfa Romeo en el tacómetro y el velocímetro. Entre ambos, hay una pantalla en color de 7 pulgadas que ofrecen lectura de la aceleración lateral, consumo de combustible, eficiencia y cambios de marcha sugeridos, entre lo más destacable.

En la versión Quadrifoglio he tenido la sensación que la calidad es superior a la del resto de modelos que ofrece actualmente el Giulia. Todo presenta un acabado y ajuste mejor, más sólido y con la sensación de un proceso de fabricación más cuidado. Tan sólo hay algunos detalles que me han parecido algo mejorables, como el mando del cambio, que está construido con unos plásticos rígidos excesivamente económicos y que integra una retroiluminación que deja bastante que desear. En la misma línea, también ha otros mandos, como el selector Alfa DNA y los mandos del sistema de infoentretemineto, que presentan un tacto mejorable y unos plásticos demasiado sencillos para lo que cabe esperar en un coche de esta categoría.

El maletero tiene una capacidad de 480 litros, una cifra destacable y que se encuentra dentro de lo que se espera en un coche de este tamaño y carrocería. Sus formas, que resultan regulares, nos permiten aprovecharlo al máximo. La iluminación resulta algo pobre, y, el tapizado del mismo, es muy normal. Ya que hablamos de su guarnecido, hay que destacar que no encontramos ningún tipo de revestimiento en la parte superior, algo que suele descuidarse en la inmensa mayoría de las berlinas de este tipo.

Un chasis muy trabajado

El Giulia ofrece unas suspensiones muy elaboradas, algo que queda patente una vez que recorremos los primeros kilómetros. En la parte delantera, incorpora una nueva suspensión de doble brazo oscilante con eje de dirección semivirtual para optimizar el efecto filtrante y garantizar, en teoría, una dirección rápida y precisa. También, sobre el papel, este tipo de suspensión mantiene constante el apoyo del brazo en tierra durante las curvas y, gracias a la huella en el suelo siempre perfecta, es capaz de garantizar altas aceleraciones laterales. Para el eje trasero se ha optado por una solución multilink - patentada por Alfa Romeo -.

La suspensión activa es bastante rígida, aunque aporta una calidad de rodadura impecable y absorbe muy bien las imperfecciones del firme y los millones de badenes que nos encontramos en muchas ciudades. Por tanto, el Quadrifoglio es un coche cómodo y perfectamente válido para el día a día, algo muy a valorar en un coche de este tipo, en el que el confort siempre suele salir perjudicado. Incluso, con el modo más radical activado, el Race, el confort de este coche es tolerable.

En cuanto a su comportamiento dinámico, si por algo destaca este Alfa, es por su sobresaliente estabilidad lineal; se puede circular muy rápido con una sensación de velocidad ciertamente baja. En curva, se nota que es un coche efectivo y con un muy buen nivel de grip, aunque requiere de muy buenas maneras al volante si se quiere ir rápido. En curva lenta, siempre partiendo de la base que es un coche de reacciones progresivas, se puede descolocar con facilidad a poco que se juegue con el gas y la transferencia de masas. En curva rápida, hay que tener confianza y valor, ya que, además de ir a velocidades de vértigo, es un coche que exige ser muy finos al volante.

La motoricidad, sobre todo en curva rápida, es excepcional. Esta efectividad se consigue gracias a la tecnología Torque Vectoring, que dispone de un doble embrague integrado en el diferencial trasero. Gracias a ello, es posible controlar la entrega de par a cada rueda por separado. De este modo, la transmisión de potencia a la carretera también se mejora en condiciones de baja adherencia.

La dirección, como buen Alfa que se precie, es muy directa. Esto nos permite controlar el contravolante con más facilidad y comodidad, además de conseguir una precisión en la trazada realmente sobresaliente. También nos ha gustado por lo suave que resulta, algo que es de agradecer en el día a día, ya que no causa fatiga como en otros coches equivalentes.

Los frenos son de carreras, y eso que nuestra unidad no equipaba los cerámicos opcionales. Tienen un magnífico tacto de pedal,  nos ayudan a conseguir una distancia de frenado de 100 km/h a 0 en 32 m y nos permiten frenar justo en el punto que queremos. En nuestra base de datos puedes conocer todas las especificaciones técnicas.

Motor de auténtico superdeportivo

El motor es lo que le hace grande a este coche. Se trata de un 6 cilindros en V BiTurbo gasolina de 2,9 litros. Está fabricado íntegramente en aluminio – para minimizar el peso absoluto del vehículo, especialmente en el eje delantero – y proporciona 510 CV y un par superior a 600 Nm. Con estas cifras sobre la mesa, el Giulia Quadrifoglio alcanza una velocidad punta de 307 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en tan sólo 3.9 segundos. Además, es el mejor motor de su clase en términos de niveles de emisión (198 g/km de CO2 con cambio manual de 6 velocidades) y es sorprendentemente eficiente en sus niveles de consumo, gracias al sistema de desactivación de cilindros controlado electrónicamente.

Estar ante un motor de esta envergadura es toda una experiencia. Más que contarlo, es mejor probarlo, pues las sensaciones que se viven son únicas. Como carta de presentación, cabe mencionar que lleva el sello de Ferrari, ya que, además de ser desarrollado por los técnicos de la firma del Cavallino Rampante, no deja de ser el mismo motor que equipa el Ferrari California T, aunque se han eliminado dos cilindros y ofrece 50 CV menos.

Pero no sólo es un motor soberbio que ofrece una aceleración impresionante y mucha fuerza, también es un propulsor que plantea un consumo sorprendentemente bajo en un uso racional. En ciudad la cifra se sitúa sobre los 13 litros, mientras que en carretera puede oscilar entre 7 y 8,5 litros, dependiendo si circulamos por carretera secundaria o autopista. Como cifra récord registrada en carretera, pude conseguir una media de 6,5 litros a los 100 kilómetros.

No he probado la versión asociada a la transmisión manual de 6 velocidades, pero no es necesario, ya que la automática es de carreras. La caja de cambios automática ZF de 8 velocidades es, sencillamente, magnífica. Cuenta con una calibración que le permite realizar los cambios de marcha en tan sólo 150 milisegundos, en el modo “RACE”, y está equipada con un embrague "lock-up" que proporciona una fuerte percepción de la recuperación una vez que la marcha está engranada. Además, la nueva caja de cambios automática es capaz de, en función del modo elegido en el selector DNA, optimizar la fluidez, la comodidad y la facilidad de conducción en todas las condiciones de uso, incluido en ciudad, mejorando las cifras de consumo de combustible y emisiones de CO2 de la versión manual. Las levas de cambio de aluminio, ancladas a la columna de dirección, son de serie y también son magníficas, pues son muy accesibles, ofrecen un muy buen tacto y son metálicas -nada de plástico de dudosa calidad como ocurre en otros fabricantes de la competencia-.

Equipamiento Premium

Haciendo un breve resumen de todo lo que esta versión especial puede equipar, destacan los asientos deportivos en piel y alcántara de serie, volante deportivo con botón de encendido rojo, molduras interiores de fibra de carbono y aerodinámica activa exterior. El equipamiento para confort y seguridad incluye la tecnología de control de ángulo muerto (BSM) y cámara de visión trasera, además de faros bi- xenón con tecnología AFS adaptativa. También llaman la atención los aspectos técnicos diseñados específicamente para maximizar el rendimiento dinámico: el sistema Active Aero Splitter, el sistema Torque Vectoring que funciona como diferencial trasero para controlar electrónicamente la entrega de par a cada una de las ruedas, o el selector DNA Pro con 4 posiciones y modo Race (competición) que se comunica con el sistema CDC (Chassis Domain Control), que actúa de cerebro para coordinar toda la electrónica y la dinámica del vehículo.

Opcionalmente, destaca el Pack Sound Theatre, que ofrece un sistema de sonido de alto rendimiento firmado por Harman/Kardon y luces de ambiente en el interior del vehículo. Cuesta 1.425 euros. En el siguiente enlace puedes consultar todos los detalles de su equipamiento.

Conclusión

El Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio es, más que una berlina deportiva, una auténtica experiencia de conducción. Si te gusta conducir y los coches de altas prestaciones, la berlina de Alfa Romeo prácticamente es un coche único por precio y concepción. Su motor le permite marcar claramente la diferencia para ser un deportivo de verdad, una berlina sin rival y un coche realmente impresionante. Para utilizarlo a diario, siempre teniendo muy en cuenta lo que tenemos entre manos, es un coche válido y razonable. Para disfrutarlo en circuito cerrado, es un coche muy divertido y exigente, aunque no queda exento de nobleza una vez que entiendes su manera de comportarse.
Gustavo Rodríguez Hernandez

Periodista especializado con 20 años de experiencia en el sector de la automoción. Fue director del área de Motor de Cadena Cope Castilla y León durante 3 años. Posteriormente, fue redactor y probador de coches en AUTOhebdo Sport, Revista Top Auto y sobrecoches.com. Desde el año 2011, es el responsable de pruebas y producto de cochesyconcesionarios.com

(no será publicado)

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