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10/11/2018
Prueba del Ford Kuga ST-Line 2.0 TDCi 4×2 150 CV
La versión diésel de 150 CV es muy equilibrada en cuanto a rendimiento y prestaciones.
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El Ford Kuga es el SUV compacto de la firma del óvalo. Desde finales de 2016, está disponible con una serie de mejoras que afectan a su carrocería, interior, equipamiento y gama de motores. La gama está disponible desde 24.900 euros (ver precios). Nosotros probamos la versión asociada al motor2.0 TDCi de 150 CV y al acabado deportivo ST-Line.

Los cambios en la carrocería son profundos, muy en la línea de los nuevos EcoSport y Edge. A nosotros, nos ha dado la impresión de que el coche ha ganado claramente en empaque, ofreciendo una presencia más imponente y, a la vez, deportiva.

La parte frontal cambia por completo; ahora incorpora una nueva rejilla trapezoidal superior de gran tamaño y otra inferior más pequeña. Los faros también son completamente nuevos e incorporan luces LED diurnas y faros antiniebla.

La parte trasera también cambia bastante. Los pilotos han sido completamente rediseñados para ofrecer, según la marca, un aspecto más deportivo. También hay disponible una nueva gama de llantas de aleación de 17, 18 y 19 pulgadas con una variedad de acabados, que incluyen brillo niquelado.

La carrocería se puede pintar con dos nuevos colores; Guard Grey y Copper Pulse.

Hay un nuevo accesorio muy práctico. Se trata de una barra de remolque retráctil que se oculta automáticamente bajo el paragolpes trasero cuando no se está utilizando. Puede ser un equipamiento muy interesante para muchos conductores.

Un habitáculo muy acogedor

El interior también ofrece sustanciales mejoras para ganar en confort y facilidad de uso. De este modo, el volante y los controles del climatizador son aún más intuitivos. Constan de menos botones y mandos, y estos son más fácilmente distinguibles. El volante también está disponible en versión calefactada para mejorar la comodidad en bajas temperaturas -nos parece muy recomendable en invierno-. Los modelos automáticos del Kuga ahora cuentan con controles de cambio en el volante que permiten a los conductores seleccionar manualmente las marchas sin mover las manos del volante.

Las mejoras realizadas en el habitáculo hacen que el Kuga sea un coche aún más cómodo para el usuario. El freno de mano electrónico se activa de manera sencilla y cómoda, y libera espacio para zonas de almacenaje en la consola central, mientras que un indicador de cierre de puertas nos informa si estas están cerradas. A diferencia de otros coches, el freno de estacionamiento se desactiva sin necesidad de tocar ningún mando, únicamente con iniciar la marcha.

La gama Kuga incorpora el acabado deportivo ST-Line. Esta versión ofrece un equipamiento que incluye llantas de aleación exclusivas, asientos deportivos, un chasis con una puesta a punto específica y una dirección optimizada, todo ello para que encontremos un coche más dinámico.

El interior de la versión que pudimos probar resultaba acogedor y daba una gran sensación de calidad. Estas impresiones tan positivas estaban motivadas, desde nuestro punto de vista, por los materiales utilizados, que son de más calidad que los que utilizan otros modelos de la competencia. Nos gustaron detalles como la iluminación del interior y las zonas acolchadas de los apoyabrazos de las puertas.

Los asientos tienen un tapizado de piel y Alcántara de calidad. Los delanteros, que tienen un mullido cómodo y un tapizado agradable, nos han parecido muy confortables. No obstante, nos hubiera gustado que la banqueta y el respaldo fueran más anchos, que la zona lumbar recogiera mejor el cuerpo y que la banqueta se pudiera regular en longitud. El asiento del conductor tenía reglajes eléctricos, mientras que en el del acompañante eran mecánicos, un detalle mejorable que está muy extendido en la totalidad de los coches de la competencia.

El maletero tiene una capacidad de 406 litros, una cifra bastante correcta. Se puede ampliar hasta los 1.600 litros si se abaten los asientos posteriores. La boca de acceso es amplia y, además, el piso es completamente plano, lo que facilita la carga de cualquier tipo de objetos.

Ford ha simplificado los botones de la consola central. Gracias a ello, ahora es mucho más cómodo y sencillo manejar elementos como el sistema de climatización o el equipo de sonido.

El sistema SYNC3, que nos permite manejar muchas funciones del vehículo, equipa ahora un procesador mucho más rápido. Es algo que se nota a la hora de manejar la radio y el navegador con mayor fluidez. Además, el teléfono móvil se empareja con mucha mayor rapidez que en otros coches.

Un motor muy satisfactorio

Nuestra unidad de pruebas equipaba el motor EcoBoost 2.0 TDCi en su versión de 150 CV (hay otra más potente de 180 CV únicamente disponible con tracción integral). La de 150 CV nos parece muy recomendable para casi cualquier tipo de conductor, pues ofrece un muy buen nivel de prestaciones y una sensación de par que ya no se disfruta en motores modernos de similar potencia y cilindrada. Bien es cierto que no llega al nivel de refinamiento de la versión de gasolina equivalente, pero es una versión que nos ha ganado mucho con el paso de los kilómetros y que ofrece un evelado agrado de conducción a su manera.

Este motor se encuentra asociado, en el caso de la unidad que pudimos probar, a un cambio manual de seis velocidades que, aunque inicialmente resulta algo densa, nos ha gustado mucho por tacto, precisión y agrado de uso.

El consumo de carburante, según nuestras mediciones,  plantea un gasto mixto ciudad/carretera de 7,7 l/100 km, un dato que se ajusta perfectamente a lo esperado en un modelo de este tamaño y cilindrada.

Excelente calidad de rodadura

La utilización de este vehículo para el día a día resulta agradable. No solo lo es por el motor, sino también por el tacto de todos los mandos (pedales, dirección y cambio) y por el confort que transmite la suspensión. Pese a ser más firme que el resto de la gama, no nos ha parecido un coche incómodo en ningún caso. Además de absorber perfectamente las imperfecciones del firme, filtra muy bien la rodadura y consigue que no se trasladen ni ruidos ni vibraciones al habitáculo. Si comparamos esta versión diésel con el gasolina de 150 CV, el que protagoniza esta prueba nos ha parecido que cuenta con una suspensión algo más equilibrada y una dirección que transmite mayor precisión y un tacto más natural.

La conducción en ciudad también es muy buena, pues la cámara de visión trasera y los diferentes sensores parking repartidos por toda la carrocería, permiten que esta maniobra se realice con total facilidad y comodidad.

Por equipamiento, el Kuga es una de las mejores opciones que plantea la categoría. Además de todo lo comentado, el SUV compacto de Ford puede equipar elementos como el sistema de faros frontales adaptativos -disponible en este modelo-, tracción total inteligente, un avanzado sistema de conectividad SYNC 3, acceso y arranque sin llave, alerta de tráfico cruzado, tecnología semiautónoma de estacionamiento, frenada automática para evitar atropellos hasta 50 km/h, techo panorámico, entre lo más destacable (aquí puedes consultar todos los detalles de su equipamiento).

Conclusión

La opción diésel de 150 CV nos ha parecido muy satisfactoria en cuanto a funcionamiento y prestaciones. Además, su consumo resulta moderado y la sensación de par que transmite es sumamente agradable, ya que siempre se disfruta de una aceleración brillante, incluso en marchas largas a regímenes moderados. Las posibilidades de equipamiento y la gama de versiones y motores son muy amplias.

(no será publicado)

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