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Prueba del Mazda3 2.0 Skyactiv-G 122 CV Zenith Safety Black
Es la nueva referencia del segmento. Ofrece calidad, refinamiento y un placer de conducción supremo.
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El Mazda3 es un modelo compacto de cinco puertas que mide prácticamente 4,5 metros y que pertenece al segmento C. Por calidad, refinamiento, diseño y agrado de conducción se sitúa en lo más alto de la categoría, superando a modelos más costosos que, hasta ahora, se consideraban como referencia. Nosotros hemos conducido la versión de gasolina de 122 CV, que resulta muy equilibrada y recomendable. Su precio de salida es de 23.415 euros (conseguir el mejor precio).

En el siguiente enlace puedes ver la galería de imágenes del modelo probado y toda la información de las cuatro generaciones del Mazda3.

El compacto más atrevido de la categoría

Si comenzamos analizando el diseño de la carrocería, no cabe duda que estamos ante un modelo espectacular. Como suele ser habitual en Mazda, todo el acabado del exterior es impecable. No obstante, si se hubiera pulido aún más la apertura y cierre de las puertas -sobre todo las traseras-, la terminación de los embellecedores cromados de las mismas y el acabado de la pintura en algunas zonas menos visibles, el resultado final habría sido aún mejor. También me sorprendió que el capó no fuera de aluminio y no estuviera sustentado por dos telescópicos, aunque ya son detalles menores no criticables.

La paleta de colores incluye dos tonos tan emblemáticos de Mazda como son el Soul Red Crystal y el Machine Gray, y se completa con los colores Titanium Flash, Deep Crystal Blue, Snow?ake White Pearl, Arctic White, Sonic Silver, Jet Black y el novedoso Polymetal Gray, de nueva creación, que es exclusivo de la versión de 5 puertas y que combina partículas brillantes de aluminio con un pigmento opaco que permite cambiar la tonalidad del color dependiendo de la luz incidente. En total, nueve opciones para la versión de 5 puertas y ocho para la variante Sedán. Nuestra unidad de pruebas lucía la tonalidad Soul Red Crystal, que ya es un color muy asociado a Mazda. Es opcional y cuesta 800 euros.

Tanto la carrocería 5 puertas como la Sedán cuentan con llantas de aleación de 16” en color silver metallic.

En el caso del Sedán, las llantas de 18” están disponibles en tono silver metallic o bright silver, mientras que en el 5 puertas se pueden montar en color grey metallic o black metallic. El modelo que pudimos probar disponía de las llantas de 18 pulgadas en color grey metallic. Son muy recomendables y, al igual que el resto de modelos, ofrecen un acabado y calidad realmente impecables.

Interior moderno, lujoso, acogedor y muy estudiado

El interior del Mazda3 sigue la tónica de la carrocería, tanto por diseño como por calidad. Además de atractivo y moderno, resulta muy acogedor y confortable.

El puesto de conducción utiliza una distribución simétrica y una orientación horizontal, con las que busca un diseño más sencillo, pero sin perder nada de atractivo. Con muy bien criterio, Mazda ha apostado por limpiar el salpicadero de mandos y pantallas táctiles. De este modo, todos los mandos están muy bien diseñados -se apuesta por mandos giratorios para gestionar algunas funciones del climatizador, volumen del equipo de sonido y para utilizar el sistema de infoentretenimiento, algo que es muy de agradecer-. Además, no se abusa indiscriminadamente de la digitalización, un mal endémico del sector que complica mucho el manejo de las diferentes funciones del vehículo. Gracias, Mazda.

Cuando uno accede al puesto de conducción, queda muy claro que el fabricante de Hiroshima se ha esforzado especialmente para que la integración a los mandos sea casi perfecta. Según afirma la marca, los asientos delanteros están especialmente diseñados para sujetar la pelvis con firmeza. Éstos, además de ser muy acogedores y ofrecer un tapizado de piel muy agradable, se amoldan perfectamente al cuerpo.

Para encontrar la postura ideal con rapidez, tanto el asiento como el volante disponen de amplios reglajes. La palanca de cambios se ha desplazado hacia adelante y se ha situado en una posición más elevada, tanto en las versiones con cambio automático como manual. En esa nueva posición, resulta más cómodo mover la mano del volante a la palanca. Los cambios de marcha son limpios y fluidos. La palanca de cambios de los modelos con transmisión manual tiene la parte superior y los laterales más aplanados, para guiar mejor las marchas.

Toda la información que recibe el conductor es muy completa y ordenada. La pantalla TFT de 7 pulgadas situada en el centro del cuadro de instrumentos presenta información clara y sencilla, reconocible al instante. Está alineada con la pantalla Head Up Display, cuya misión consiste en concentrar información crítica para la conducción segura en una zona superior central, donde el conductor pueda verla al instante. Las indicaciones y avisos escritos también se muestran en un lugar central, con el fin de ayudar al conductor a detectar rápidamente cualquier irregularidad. El cambio a un panel LCD elimina la necesidad de mostrar al mismo tiempo la velocidad en km/h y millas por hora, lo que hace que la pantalla quede más despejada. El aspecto resulta más atractivo y, sobre todo, ofrece mayor facilidad de lectura.

Adicionalmente, el nuevo Mazda3 dispone de una nueva pantalla central de 8,8 pulgadas con posibilidad de vista a pantalla doble. Mientras el usuario se desplaza por el menú de la parte izquierda de la pantalla, la parte derecha muestra una vista ilustrativa que ayuda a entender de manera intuitiva las opciones disponibles. Igualmente, la información sobre navegación y audio se puede presentar agrupada, para utilizar más cómodamente la funcionalidad de comunicación y entretenimiento.

El sistema Mazda Connect del nuevo Mazda3 se ha renovado por completo, con el objetivo de mejorar su seguridad y facilidad de uso. Así, se ha incrementado su capacidad de proceso y se ha optimizado el software hasta el punto de reducir a la mitad el tiempo de arranque de la pantalla del sistema de comunicación y entretenimiento. El navegador, por ejemplo, está listo para el uso casi al instante, en cuanto se enciende el contacto. La calidad de imagen y sonido también han mejorado enormemente, gracias a la digitalización de la transmisión de la señal de la cámara y el sistema de sonido. Ahora, se pueden reproducir en la pantalla central vídeos almacenados en una memoria USB. Después de probarlo en profundidad, nos ha parecido muy rápido, intuitivo y, sobre todo, sencillo. Asimismo, nos ha gustado mucho la resolución de la pantalla y la que también ofrece las cámaras del sistema de estacionamiento.

Uno de los muchos detalles que nos ha gustado de este coche, son los limpiaparabrisas. Se ajustan constantemente su ángulo de funcionamiento en pequeños incrementos, con el objetivo de ofrecer en todo momento el mayor campo de visión posible. Llegan a limpiar casi hasta el borde del parabrisas y garantizan una buena visibilidad en las proximidades del pilar A del lado del conductor, sea cual sea la velocidad del vehículo. Los limpiaparabrisas quedan ocultos bajo el capó, con el fin de no obstruir el campo de visión por la parte baja del vehículo. Crean una película de agua fina y uniforme que redunda en una mejor visibilidad. Las boquillas del lavaparabrisas están integradas en los brazos del limpiaparabrisas. De esta forma, el líquido se elimina inmediatamente en cuanto se aplica. Esta funcionalidad evolucionada proporciona al conductor un campo de visión más despejado cuando se circula con lluvia.

Otro de los puntos en los que destaca el Mazda3 frente a cualquiera de sus competidores, incluso un Mercedes-Benz Calse A, un Audi A3 o un BMW Serie 1, es que, con un muy buen criterio, las zonas donde descansan los brazos -paneles de las puertas y apoyabrazos central- cuentan con un grueso acochado que aporta mucho para que el confort sea sobresaliente. También cabe destacar los materiales elegidos para configurar el interior, que son acolchados en su inmensa mayoría y ofrecen un aspecto y tacto de primer nivel.

Mazda también ha hecho importantes adaptaciones en la consola central para evitar que el acceso a cualquiera de los elementos resulte incómodo. Los diseñadores han desplazado hacia adelante la posición de la palanca de cambios y del mando HMI, de manera que el brazo pueda adoptar un ángulo más natural. Ahora, el reposabrazos es casi el doble de largo que antes. Así, resulta más sencillo y relajado manejar el mando HMI. Otro elemento que contribuye al confort es la altura del reposabrazos central, que es idéntica a los de las puertas. Los posavasos se han reubicado frente al cambio de marchas, dentro del campo de visión del conductor, para que este pueda alcanzar cómodamente su bebida sin apartar la vista de la carretera.

El interior se puede configurar con tapicerías de cuero negro o tela negra. Existe también una tapicería de piel blanca como opción exclusiva para el Sedán. Igualmente, se ha desarrollado una tapicería de piel de color rojo burdeos como opción exclusiva para el 5 puertas. Los diseñadores de Mazda han añadido un toque de azul al color final, para obtener un tono de rojo un punto más fresco. La piel del interior en burdeos tiene un tratamiento especial que le proporciona un acabado más brillante.

A diferencia de la inmensa mayoría de sus competidores, Mazda no ha penalizado el nivel de confort que se vive en las plazas posteriores. Los asientos son de una ergonomía similar y los materiales utilizados en los paneles de las puertas son idénticos a los de las traseras. Además, la deportiva carrocería nos permite que el entorno de las plazas posteriores transmita una gran sensación de protección. Adicionalmente, para facilitar el bienestar de los ocupantes, hay una apoyabrazos con dos posavasos que es una auténtica bendición en cualquier tipo de desplazamiento. En lo mejorable, aunque ni mucho menos criticable, nos hubiera gustado que la postura, una vez sentados, fuera ligeramente menos erguida y la banqueta fuera algo más baja con posibilidad de reglaje en extensión, aunque en ningún caso estamos ante unas plazas incómodas. Por otro lado, echamos en falta conexiones USB y salidas de ventilación situadas en la consola central.

El portón del maletero, que no dispone de accionamiento eléctrico, integra un botón para cerrar el vehículo que, a nuestro juicio, creemos que no aporta gran cosa, y más en las versiones equipadas con llave manos libres. En el interior del maletero, disponemos de una capacidad de 358 litros ampliable a 1.026 litros si se decide abatir los respaldos de los asientos posteriores en proporción 60/40. Cuando quedan abatidos, los respaldos no quedan enrasados con el piso del maletero, pero esto tampoco supone un gran inconveniente. Por lo demás, todo el entorno del maletero está correctamente tapizado y dispone de un punto de luz -escaso- y unas abrazaderas textiles no elásticas que presentan un aspecto poco cuidado. Debajo de la moqueta del maletero encontramos el Kit antipinchazos y el subwoofer del equipo de sonido.

Motor de gasolina con tecnología híbrida y sistema de desactivación de cilindros

Hemos probado la motorización de gasolina menos potente que se comercializa actualmente (consultar especificaciones técnicas). Se trata de un motor suave, refinado y muy agradable de usar que no encontramos en ninguno de sus rivales equivalentes. Este 2.0 litros, denominado comercialmente como Skyactiv-G, desarrolla 122 CV a 6.000 rpm y entrega un par máximo de 213 Nm a 4.000 rpm. Es un motor limpio y eficiente, asociado a una transmisión manual de seis velocidades Skyactiv-MT o a un cambio automático Skyactiv-Drive de seis velocidades, como era el caso de la unidad que pudimos probar. No hemos probado la transmisión automática, pero la manual es tan placentera, tan buena.... que te olvidas de todas las bondades de los cambios automáticos.

En esta versión más evolucionada del motor 2.0 l. Skyactiv-G, el consumo baja reduciendo de manera virtual la cilindrada del motor, siempre que sea posible. El motor puede funcionar con dos o con cuatro cilindros, y cambia automáticamente de un modo a otro en función de las condiciones de conducción. En situaciones de carga baja —por ejemplo, cuando se circula en llano a velocidad constante—, el sistema apaga los cilindros 1 y 4. Esta medida rebaja las pérdidas de bombeo y la resistencia mecánica. La admisión de aire, la inyección de combustible y la sincronización del encendido se controlan con precisión para que las transiciones sean fluidas. A pesar del ahorro de combustible, nunca hemos notado un cambio perceptible en el tacto del coche.

Esta motorización también incorporan un sistema mild hybrid de 24V que utiliza la nueva tecnología eléctrica de Mazda. Se trata de un sistema compacto y eficiente que, por un lado, minimiza el consumo de combustible y, por otro, aporta un ahorro adicional a través de la energía recuperada durante la deceleración, que se emplea para alimentar un motor eléctrico auxiliar que asiste al motor principal. Un generador reversible integrado (ISG), accionado por correa, convierte la energía cinética que se recupera durante la deceleración en energía eléctrica y la almacena en una batería de ion litio de 24 V, con 600 kJ de capacidad. Este sistema utiliza un transformador DC/DC para corregirla tensión hasta el valor necesario y la suministra a los componentes eléctricos del coche. La batería de ion litio se monta entre las ruedas, para evitar cualquier pérdida de espacio interior. Esta ubicación ayuda a optimizar la distribución del peso y contribuye a la seguridad en caso de colisión. Adicionalmente, el sistema M Hybrid de Mazda permite parar el motor en modo i-Stop durante más tiempo, con el consiguiente efecto positivo en el consumo.

El sistema M Hybrid no solo mejora el comportamiento medioambiental del coche, sino que facilita también la conducción. Cuando el coche arranca, acelera o se detiene, las transiciones resultan fluidas y naturales. Cuando el par del motor se refuerza con el par de la unidad eléctrica (ISG), la aceleración es la misma que la que proporciona el motor de gasolina, pero el consumo es menor. La velocidad del motor se ajusta con rapidez cuando el conductor sube de marcha, mejorando con ello el tacto del embrague. En definitiva, el conductor disfruta de todas las ventajas de un híbrido de estas características pero sin penalizar el placer de conducción. El funcionamiento de este sistema se puede visualizar desde la pantalla central de 8,8 pulgadas.

Con todo este derroche tecnológico y gracias a unos desarrollos del cambio más bien largos, estamos ante uno de los compactos de gasolina más eficientes. Según nuestras mediciones, en ciudad obtuvimos una media aproximada de 7,3 litros a los 100 kilómetros, mientras que en carretera podemos llegar a registrar una media de 5,6 litros, algo totalmente imbatible en cualquier modelo equivalente de la competencia.

Se trata de un motor que premia tanto la conducción eficiente que, con los 51 litros de capacidad que tiene el depósito de carburante, podemos acercarnos a los 700 kilómetros de autonomía. Al igual que la motorización diésel de 116 CV, la opción de gasolina que protagoniza la prueba está homologada de acuerdo con los requisitos de los procedimientos de ensayo WLTP/RDE y conforme a la normativa de emisiones Euro 6d-TEMP. Sus emisiones son de 117 g/km y luce la etiqueta ambiental ECO de la DGT.

Una conducción deliciosa

El Mazda3 tiene una pisada y un rodar de coche de gama alta. Es tan bueno en este apartado, que no recuerdo un coche, ya sea de la misma categoría u otra superior, que esté al mismo nivel. Con profundos cambios frente al modelo precedente, el nuevo Mazda3 sigue apostando por una versión evolucionada de la suspensión delantera tipo MacPherson y una novedosa configuración trasera de eje semitorsional.

Tal y como ocurre con el motor, la base rodante también nos transmite finura y refinamiento en todo momento. Bien es cierto que la suspensión transmite algo de firmeza, pero no resulta incómoda en ningún caso; absorbe a la perfección y, además, creemos que tiene el equilibrio perfecto para encontrar eficacia y confort a partes iguales.

Al igual que el Mazda3 de tercera generación, el nuevo también adopta una evolución del sistema G-Vectoring Control (GVC). Ahora potencia aún más la estabilidad y la sensación de altas prestaciones mediante el uso de los frenos para controlar directamente el momento de inercia. A la salida de una curva, el GVC Plus aplica una ligera fuerza de frenado a las ruedas exteriores. Con ello, genera un momento de estabilización que ayuda a devolver al vehículo a la línea recta. Este sistema hace posibles unas transiciones más suaves entre movimientos de viraje, balanceo e inclinación, incluso en curvas cerradas y en presencia de aceleraciones importantes. En conjunto, mejora la capacidad del vehículo para responder a movimientos bruscos del volante y salir con limpieza de las curvas. Además, reduce las correcciones del volante y, por consiguiente, disminuye la fatiga del conductor durante los viajes largos. Aparte de mejorar el comportamiento en las maniobras de emergencia para evitar colisiones, el GVC Plus incrementa el confort gracias a transiciones de fuerzas G más suaves, lo que mejora la calidad de vida a bordo. Esta estabilidad aporta una sensación de control muy tranquilizadora en los cambios de carril a alta velocidad o cuando se conduce sobre nieve u otras superficies deslizantes.

En carretera, este nuevo Mazda3 ofrece un comportamiento dinámico de referencia. La suspensión, tal y como hemos comentado con anterioridad, nos regala un equilibrio impecable que nos permite rodar a velocidades de vértigo con una sensación de seguridad soberbia. La dirección, que es una delicia, resulta muy precisa y agradable de utilizar. El volante también me ha encantado; perfecto por tamaño, formas, y muy bien fabricado y tapizado con piel de gran calidad.

En cuanto a los pedales, nos hubiera gustado que el embrague fuera algo más suave y asistiera de una manera más progresiva, fundamentalmente cuando salimos desde parado o cambiamos a bajas velocidades. Además, el acelerador, que ofrece un buen tacto, dispone de un doble fondo, algo incómodo, que sirve para desactivar el regulador de velocidad. El pedal del freno, por su parte, está muy trabajado para que ofrezca un muy buen tacto y reduzca la fatiga en uso intensivo.

Equipamiento avanzado y muy completo

El nuevo Mazda3 incorpora tres elementos de seguridad activa de nuevo desarrollo: el Detector de fatiga con cámara, el Detector de tráfico delantero (FCTA) y el Asistente de tráfico y crucero (CTS). Todos ellos se encuentran disponibles dentro del acabado Zenith Safety. Asimismo, se han incorporado, mantenido o actualizado otras tecnologías de seguridad previamente existentes.

Además del monitor de visión 360° que cubre los cuatro lados del vehículo y muestra el entorno inmediato del vehículo, también destacaríamos el equipo de sonido que equipaba nuestra unidad de pruebas. Está firmado por el especialista Bose y cuenta con un total de 12 altavoces. Además, está disponible de serie en el acabado Zenith y añade un altavoz central de 8 cm, un par de satélites traseros y un subwoofer hecho a medida, con un equilibrio sobresaliente entre tamaño y calidad de sonido. Dispone también de un ajuste a medida, que ofrece bajos más potentes y una mayor calidad general. Otra pequeña revolución técnica: como la disposición del nuevo sistema de sonido no requiere los huecos en las puertas que empleaban los sistemas anteriores, la calidad del aislamiento ha mejorado notablemente.

En el siguiente enlace puedes consultar todos los detalles de equipamiento de la versión probada.

Conclusión

El Mazda3 entra con fuerza en el mercado para ser la auténtica referencia. Principalmente, es un coche que está destinado a aquellos clientes que demanden calidad, refinamiento y un placer de conducción supremo. Además, la gama de precios es más que competitiva si tenemos en cuenta el elevado nivel que ofrece el producto. Su interior también es uno de sus muchos puntos fuertes, pues equipa unos asientos sobresalientes y un puesto de conducción muy trabajado. El motor de gasolina con tecnología híbrida es una delicia y presenta un consumo de carburante ajustado equivalente a lo que podemos encontrar en una motorización diésel.
Gustavo Rodríguez Hernandez

Periodista especializado en contenidos del motor. Fue director del Motor en la Cadena Cope en Castilla y León durante 3 años. Posteriormente fue redactor y probador de coches para el Grupo ZETA y sobrecoches.com. Desde el año 2011 realiza artículos y las pruebas dinámicas de los coches en cochesyconcesionarios.com

(no será publicado)

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