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24/11/2018
Prueba del Peugeot 508 1.5 BlueHDi 130 CV Allure
Da un gran salto para ganar en calidad, dinamismo, confort, atractivo y equipamiento.
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La segunda generación del Peugeot 508, que es la gran berlina de mayor tamaño de la marca francesa, ya está disponible en los concesionarios. Respecto a su predecesor, presenta una nueva gama de motores, un comportamiento dinámico superior, un amplio equipamiento tecnológico y el interesante Peugeot i-Cockpit, que ya estreno el Peugeot 208. La versión de acceso se puede adquirir desde 27.250 euros (aquí puedes conseguir el mejor precio).

Una berlina compacta y atractiva

Con una longitud de 4,75 m, el Peugeot 508 se sitúa entre las berlinas más compactas del mercado generalista y se acerca a las dimensiones de sus rivales premium. Con unas cotas similares a las del Audi A5 Sportback, es 11 cm más corto que el Volkswagen Arteon (4,86 cm). Si su longitud se ha reducido en 8 cm respecto a la generación anterior, la distancia entre ejes, de 2,79 m, sólo se ha acortado 2,4 cm, para preservar una habitabilidad adaptada a los usos de los clientes del segmento. Adicionalmente, e nuevo Peugeot 508 ofrece un ratio batalla/dimensiones entre los mejores del segmento.

Los voladizos delantero y trasero se han reducido para aumentar la agilidad en carretera y en las maniobras. El radio de giro es mucho menor que el de su antecesor, con 1,5 m menos. Con un radio de 10,8 metros entre aceras, el 508 se sitúa como el mejor de su segmento, sistemas de propulsión incluidos.

Su anchura de 1,84 m, 2 cm más que la generación precedente, sigue estando en la media del segmento. Sin embargo, es su altura, excepcionalmente reducida a 1,40 m, 6 cm menos que el modelo anterior. Esta arquitectura baja, posible gracias a las puertas sin marcos, no sacrifica la habitabilidad a la altura de la cabeza y lo sitúa como una de las grandes berlinas más dinámicas del mercado, con el Audi A5 como rival más cercano en dimensiones. También es sinónimo de una aerodinámica sobresaliente, con un Cx de 0,26 y un SCx de 0,57 m2.

El tamaño de las ruedas está en consonancia con la subida de gama y se adapta a cada versión o acabado. De 16 a 19 pulgadas, se ofrecen ocho llantas diferentes, para asentar la línea del vehículo.

Habitabilidad optimizada

Su silueta de coupé no es un inconveniente para que el interior se vea mermado. Los espacios a la altura de la cabeza, en las filas delantera y trasera, son comparables a los del Audi A5 Sportback, mientras que la anchura a la altura de los codos en la fila delantera es de 1,455 m, 5 cm más que en el Audi. Detrás, el espacio disponible a la altura de las rodillas es 3 cm más amplio. Sin embargo, los dos modelos tienen la misma longitud.

En cuanto al maletero, además de por su volumen de 487 litros, destaca por una funcionalidad ingeniosa, gracias a su portón manos libres. Esta apertura permite optimizar la carga, con un volumen global totalmente visible gracias a una bandeja ocultaequipajes desmontable, una de cuyas partes está unida al portón. Con sus formas sencillas todo ese volumen puede aprovecharse fácilmente. Además, el maletero está a menor altura y es más ancho que en la generación anterior.

La modularidad no se queda atrás, con una banqueta trasera abatible 2/3 – 1/3 que cuenta con un apoyabrazos central con una trampilla para esquíes. Con los asientos abatidos, el maletero alcanza 1.537 litros hasta el techo, aprovechando todo el volumen disponible hasta el techo.

También cuenta con numerosos compartimentos portaobjetos, con una capacidad total de hasta 32 litros. Repartidos por el habitáculo, además de un gran número de tomas (4 USB para recargar dispositivos electrónicos desde el nivel Allure, una toma audio en el apoyabrazos y dos tomas 12V, una de ellas en el maletero.

Su interior tiene un aire futurista que le da mucha personalidad, además de aportar grandes dosis de atractivo. Al igual que otros modelos de gama, como el 3008 y el 5008, los asientos tienen un tapizado de tela que le otorga mucha calidez al interior, además de un tacto más bien suave -algunas zonas de asiento están tapizadas en piel-. Los asientos delanteros recogen muy bien en la zona superior y los reposacabezas pueden quedar cerca de la cabeza. No obstante, nos hubiera gustado que la zona lumbar recogiera mejor y que la banqueta pudiera regularse en profundidad, ya que queda algo corta.

El asiento del conductor (y también el del pasajero a partir del acabado GT Line) ha obtenido la etiqueta AGR (Aktion für Gesunder Rücken), que reconoce su ergonomía y la amplitud de sus reglajes de longitud, inclinación o soporte lumbar, opcionales desde el nivel Active (neumático eléctrico de 4 vías). Pueden contar con reglajes eléctricos de 8 vías con dos memorizaciones posibles. Además, como opción, los dos asientos delanteros pueden disponer de un sistema de masaje neumático con 8 compartimentos, con cinco programas de masaje diferenciados.

Sin tener un conocimiento preciso de cómo el interior puede acusar el paso del tiempo, la sensación que nos deja es bastante positiva. A diferencia, por ejemplo, de un Peugeot 5008, encontramos un interior sólido equipado con materiales de bastante calidad, sobre todo si lo comparamos con otros modelos equiparables de la competencia como el Renault Talisman.

Al igual que los últimos modelos de Peugeot, el ‘i-Cockpit’ de Peugeot nos encanta. Esta solución patentada por la marca francesa ha evolucionado en el 508 para que la instrumentación se visualice mejor. Su volante compacto es muy útil y práctico para conducir y para que los brazos tengan más espacio en anchura. La instrumentación, que cuenta con una lámina digital de alta resolución de 12,3 pulgadas, es totalmente parametrable y personalizable con seis modos de pantalla diferentes. Está situado justo encima del volante y reúne, en la línea de visión de la carretera, todos los datos útiles para conducir, incluida la novedosa visión nocturna.

La pantalla central táctil está perfectamente integrada en el salpicadero, casi al mismo nivel que el cuadro de instrumentos. Con un tamaño de 8 pulgadas en el primer nivel de acabado Active, la pantalla táctil capacitiva pasa a ser de alta definición con una anchura de 10 pulgadas a partir del nivel Allure, que era el que presentaba nuestra unidad de pruebas. La acompañan siete interruptores, toggle switches, que imitan a las teclas de un piano. Muy elegantes, permiten un acceso directo y permanente a las principales funciones de confort: radio, climatizador, navegador, parámetros del vehículo, telefonía, aplicaciones móviles e i‑Cockpit Amplify.

El mando del cambio, además de contar con un atractivo diseño, es fácil de manejar. Asimismo, alrededor del selector, encontramos el botón que nos permite poner en marcha el motor, la tecla que activa el freno de estacionamiento y el selector de modo de conducción (ECO/Sport/Confort/Normal) que, en las versiones más equipadas, también controla el ajuste de la suspensión electrónica.

Gran rendimiento y un consumo sobresaliente

Nuestra unidad de pruebas disponía de la motorización de acceso, que es una unidad diésel de 1.6 litros y 130 CV (ver especificaciones técnicas). Si valoras muy mucho las prestaciones por encima de todo, es mejor que optes por opciones más potentes. Pero si practicas una conducción normal, esta motorización resulta muy recomendable. No muestra limitaciones en ningún caso y sorprende lo bien que rinde y responde, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un motor de cilindrada modesta y etiquetado con la normativa más exigente del momento, la Euro 6d-TEMP.

Asociado a este motor se encuentra un cambio automático de 8 velocidades (se denomina EAT8). Funciona lo suficientemente rápido y suave como para que la conducción sea placentera. Como todas las cajas de este tipo, plantea un modo manual que se puede manejar desde unas levas que hay detrás del volante – a nosotros nos hubiera gustado tuvieran un mejor tacto y que estuvieran acopladas al volante-.

Pero si por algo destaca esta motorización, además de ofrecer un buen rendimiento, es por el bajo consumo de carburante. Según nuestras mediciones, se pueden obtener medias por debajo de los 5,0 litros a los 100 kilómetros, mientras que en ciudad no se incrementa en exceso para conseguir registros en torno a los 6 litros.

El Peugeot 508 está desarrollado sobre la plataforma EMP2, que permite reducir el peso de esta berlina en 70 km de media respecto a su predecesor. Pese a que nuestra unidad de pruebas no equipaba la amortiguación variable y pilotada, el 508 es un coche muy ágil, ligero y estable que trata muy bien a sus ocupantes y que ofrece una muy buena calidad de rodadura.

En cuanto a ruidos se refiere, es un coche muy bien aislado, aunque nos hubiera gustado que el motor se hiciera menos evidente en el interior en frío o cuando se le revoluciona mucho a bajas velocidades. También detectamos un par de transparencias; la tobera situada en la parte derecha del salpicadero transmitía un ruido generado por el motor cuando se aceleraba a fondo, y la fricción de los frenos a muy bajas velocidades (al estacionar o situaciones similares) también se hacía notar. En ambos casos, no nos han parecido ruidos molestos o excesivamente criticables.

La dirección, como cualquier modelo actual, es de asistencia eléctrica. Pese a que quizás resulta algo artificial, nos ha parecido suficientemente precisa y comunicativa en líneas generales. Además, está muy bien asistida para que el coche se pueda dirigir con fluidez y poco esfuerzo en todo tipo de condiciones.

Con grandes posibilidades de equipamiento

El nuevo Peugeot 508 ofrece todo un arsenal de funciones de ayuda a la conducción de última generación, como el sistema de visión nocturna (Night Vision), control de crucero adaptativo con función Stop&Go (versiones con cambio automático EAT8), sistema Lane Position Assist (LPA), freno automático de emergencia (detecta peatones y ciclistas, tanto de día como de noche, a velocidades de hasta 140 Km/h) y alerta de riesgo de colisión, alerta activa de cambio involuntario de carril, alerta de atención del conductor, encendido automático de las luces de carretera, reconocimiento de los paneles de límite y de velocidad, reconocimiento extendido de señales (stop, dirección prohibida) y sistema activo de vigilancia de ángulo muerto.

También destaca el novedoso sistema de visión nocturna, que no lo equipaba nuestra versión de pruebas, y que recurre a una cámara de infrarrojos y permite la detección de seres vivos ante el vehículo de noche o en malas condiciones de visibilidad. El sistema garantiza la detección a una distancia de hasta 200-250 m, más allá del alcance de las luces de carretera, con una visualización central de la visión de infrarrojos en el cuadro de instrumentos digital, dentro del campo de visión del conductor.

En circulación urbana, el conductor cuenta con asistencia en algunas maniobras, como el Visiopark 2 (visión 360º) o la última generación de Full Park Assist con función perimétrica Flankguard (sólo con la caja de cambios automática EAT8). En estos casos, el sistema gestiona automáticamente la dirección, el acelerador y el freno para entrar y salir de la plaza de aparcamiento.

Aquí puedes consultar todos los detalles de su equipamiento.

Conclusión

El nuevo Peugeot 508 es una berlina diferente y con soluciones únicas en su segmento. Es muy buena opción si buscas una berlina atractiva, con una conducción muy dinámica a la vez que confortable y con un puesto de conducción que nada tiene que ver con cualquiera de sus alternativas. La opción de acceso de 130 CV nos parece una compra muy lógica, gracias a sus más que correctas prestaciones y ajustadísimos consumos. Por equipamiento, también se sitúa en lo más alto de la categoría.

(no será publicado)

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