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Novedad Kia
13/01/2018
Prueba del Kia Stonic 1.0 T-GDi 120 CV
Ofrece un diseño muy atractivo y un tacto de conducción más dinámico que el resto de sus rivales.
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El Stonic es el SUV de menor tamaño que Kia comercializa actualmente en Europa. Por tamaño y categoría, es un modelo equiparable a un Hyundai Kona, un Renault Captur o un Peugeot 2008, por citar algunos ejemplos. Nosotros probamos la versión de gasolina de 120 CV, que equipa un motor 1.0 T-GDI de tres cilindros. Esta versión que, al igual que el resto de la gama incluye una campaña promocional de 4.181 euros de descuento, se puede adquirir desde 14.769 euros (ver todos los precios).

Con una longitud de 4.140 mm, el Stonic se diferencia de sus rivales por ofrecer una carrocería con una altura más rebajada. Esta peculiaridad puede ser del agrado de muchos conductores que busquen un vehículo con un centro de gravedad más bajo, y con una altura más o menos equivalente a la de un urbano tradicional. No obstante, la altura respecto al suelo es lo suficientemente alta como para no perder prestaciones cuando salimos de la carretera o cuando queremos afrontar las múltiples trampas que nos ponen las ciudades; pronunciados badenes, rampas y calles en mal estado.

Amplio y muy práctico

Pese a que el Stonic tiene un estilo claramente deportivo, el interior es uno de los más amplios de su categoría. Para acceder a él, se realiza con confort y facilidad, sobre todo por la suavidad que plantean las puertas que, a diferencia de la mayoría de los coches, el tirador apenas presenta oposición. Ya dentro, encontramos una posición al volante muy cuidada que nos permite amplias regulaciones por parte del volante y el asiento. Además, la ergonomía está muy estudiada para que nos sintamos integrados a los mandos y para que personas de diferentes estaturas y complexiones se amolden perfectamente.

Los asientos delanteros nos han parecido muy confortables y ergonómicos, salvo la parte de la zona lumbar, que no se adapta a las formas del cuerpo. Eso mismo ocurre en los asientos posteriores. Aún así, en las plazas traseras nos hemos encontrado muy cómodos, gracias a la posición de los asientos, a su diseño y al espacio disponible, que nos ha parecido más amplio que en la mayoría de vehículos equivalentes.

La ergonomía, el diseño y la ubicación de todos los mandos del interior roza la perfección, o, al menos, es infinitamente mejor que la que podemos encontrar en muchos coches. El sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil reduce el número de botones, pero de una manera muy lógica. De hecho, para manejar la calefacción y la ventilación, hay unos grandes y claros mandos giratorios bajo la pantalla táctil. El resto de los botones también son de generoso tamaño, se accionan de una manera muy rápida e intuitiva y, además, son muy precisos. Todo ello, nos permite que la vida a bordo sea mucho más fácil y confortable.

El habitáculo también resulta tremendamente práctico. Una bandeja doble en la consola central puede dar cabida a los smartphones de mayor tamaño (como el Apple iPhone 7 Plus o el Samsung Galaxy Note). Cada bolsa en las puertas puede alojar una botella y hay dos reposavasos dobles delante. La guantera tiene espacio para un iPad u otras tablets. El conductor también puede guardar sus gafas de sol en el compartimento superior del Stonic, mientras que el reposabrazos deslizante se levanta para revelar otro espacio de carga.

Los materiales utilizados son de la misma calidad y aspecto que los que ofrece un Kia Rio -modelo del que deriva-. Todos son rígidos y de una calidad normal, aunque ofrecen buenas sensaciones al tacto y a la vista, y cuentan con un acabado y ensamblaje cuidado. Sin embargo, nos hubiera gustado que el plástico más visible del salpicadero y de otras zonas, tuviera la calidad y el aspecto mate que ofrece, por ejemplo, el Kia Venga, un vehículo más veterano y que es más o menos equivalente en cuanto a tamaño y categoría. También nos hubiera gustado que los apoyabrazos de las puertas estuvieran acolchados –son de un plástico rígido y algo rugoso-.

El maletero, que tiene una capacidad de de 332 litros, cuenta con un suelo de dos niveles. Asimismo, ofrece la boca de carga más ancha en el segmento B-SUV para poder introducir objetos grandes, y cuentan con una rueda de repuesto de emergencia alojada bajo el piso del maletero.

También hay dos argollas integradas a los lados del maletero para evitar que el contenido se deslice. Con los asientos traseros abatidos, el volumen de carga se amplía hasta 1.135 litros.

Con un toque más deportivo

Según Kia, el objetivo del equipo de desarrollo ha sido combinar una estabilidad precisa y deportiva con aplomo en línea recta y una marcha suave a velocidad alta. Es algo que percibimos al momento una vez que nos ponemos en movimiento. La suspensión transmite una firmeza que la mayoría de rivales no ofrece, lo que se traduce en un comportamiento más ágil y deportivo, pero sin perder un ápice de confort. En este sentido, estamos ante un coche cómodo porque la suspensión absorbe muy bien las imperfecciones del firme, sin desagradables sacudidas y sin ruidos parásitos. Además, la calidad de rodadura, que está a un gran nivel, permite que sea un vehículo muy bien aislado.

La dirección, pese a ser menos comunicativa de lo esperado, responde bien a las ordenes del conductor y filtra mucho para que la conducción sea más agradable y confortable. En ciudad a bajas velocidades, es muy suave y nos permite maniobrar con mucha agilidad. Por su parte, nos encantó el volante por formas (es completamente redondo y tiene un tamaño adecuado) y por la disposición de los diferentes mandos que integra.

Un pequeño motor que rinde mucho y consume poco

Nuestra unidad de pruebas respondía a la versión que, según la marca, acumulará un mayor número de ventas. Se trata del nuevo motor motor T-GDI (inyección directa de gasolina turboalimentado) de 1.0 litro (consultar especificaciones técnicas). Esta motorización de tres cilindros de 120 CV y 172 Nm de par proporciona un agrado de uso notable, gracias a la ausencia de vibraciones, a su suave funcionamiento y a su buen rendimiento a lo largo de todo el margen de giro. Si se valoran las prestaciones y el agrado de uso a partes iguales, posiblemente estamos ante el motor más recomendable que plantea la gama en estos momentos -a mediados de 2018, estará disponible una versión de este motor de 100 CV-.

El tacto de todos los mandos de control es poco denso en líneas generales, lo que nosotros siempre solemos agradecer. Quizá el embrague muestra algo de oposición para tratarse de un vehículo dotado de un motor de gasolina de poca cilindrada y par, pero en líneas generales el tacto es bueno. No llega al refinamiento de un Ford Fiesta, pero el modelo de Kia se sitúa a un gran nivel.

Si hablamos de lo que consume, nosotros obtuvimos en ciclo combinado (ciudad y carretera) una media de 7,5 l/100 km, una cifra que en autopista y autovía se puede llegar a rebajar en unos 6,3 litros a los 100 kilómetros. Sin duda, las cifras resultan ajustadas si se compara con modelos equivalentes.

Amplias opciones de equipamiento

En el campo de la conectividad, el modelo coreano ofrece una gran pantalla táctil de 7,0 pulgadas (18 cm) en el centro del salpicadero. El sistema también incluye de serie Apple CarPlay y Android Auto, con integración plena de las funciones del smartphone y acceso para los usuarios de sus aplicaciones o streaming de música durante la marcha. Tiene controles mediante zoom, barrido y voz, con navegación y radio digital DAB opcionales. Unos puertos USB en la parte frontal del habitáculo permiten que los usuarios conecten físicamente y carguen sus dispositivos móviles. Otro puerto USB está situado en la parte trasera en los acabados con reposabrazos central.

Las versiones equipadas con navegador, ofrecen los Connected Services de Kia, proporcionados por TomTom. El paquete opcional de conectividad incluye actualizaciones sobre el tráfico, localización de cámaras de velocidad y avisos, búsqueda de puntos de interés y previsiones meteorológicas. Los Connected Services de Kia no tendrán coste durante los siete años posteriores a la compra.

Como otros modelos de Kia, el Stonic puede equipar, en función del grado de equipamiento, un equipo de sonido con seis altavoces, control de crucero, llave inteligente y un botón para la parada y puesta en marcha del motor, cámara de visión trasera, climatizador automático, sensor de lluvia, y sensor de luces.

En cuanto a ayudas a la conducción se refiere, no faltan elementos como el sistema de detección de fatiga -combate una conducción distraída o somnolienta- y Asistente de Arranque en Rampa (aquí puedes consultar su equipamiento de forma detallada).

Nuestra conclusión

Kia ha querido diferenciarse de la numerosa competencia con una propuesta muy interesante y original. El nuevo Stonic ofrece un diseño muy atractivo, una conducción más dinámica y divertida, un confort de marcha notable, un equipamiento más que interesante, unos niveles de calidad que se sitúan por encima de la media y un precio que, como suele ser habitual en la marca, es tremendamente competitivo. La opción de gasolina de 120 CV es muy recomendable por equilibrio, suavidad y consumo.

(no será publicado)

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