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Novedad Volkswagen
11/11/2017
Prueba del Volkswagen Polo 1.0 TSI 95 CV Sport
Es la mejor opción de su segmento si se valora la calidad a un precio muy competitivo.
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La sexta generación del Volkswagen Polo ya está en los concesionarios de la marca. Respecto al anterior modelo, el nuevo ofrece una mejora considerable de tamaño que le acerca al Golf. Inicialmente, se comercializa con un motor de 1.0 litros y tres cilindros que está disponible con diferentes niveles de potencia. La versión más económica, que tiene una potencia máxima de 65 CV, se puede adquirir desde 14.739 euros (ver todos los precios).

El nuevo Polo adopta la nueva plataforma MQB A0 del Grupo Volkswagen. Gracias a esta nueva base rodante, la longitud ha aumentado 81 mm para alcanzar los 4.053 mm de longitud. La batalla también incrementa su tamaño en 94 mm para conseguir una cota máxima de 2.564 mm, un incremento que ha permitido acortar los voladizos. Por último, la anchura aumenta en 69 mm hasta 1.751 mm, y la altura se reduce en 7 mm a 1.446 mm.

La carrocería ofrece ahora una amplia gama de colores nuevos y frescos (están disponibles un total de 14 colores exteriores) y doce llantas (de 14 a 18 pulgadas, algunas de ellas con colores que aportan contraste), multitud de opciones para el salpicadero y once diseños diferentes para los asientos hacen que el Polo sea más colorido e individual. Otras opciones de personalización incluyen los faros delanteros full LED, faros traseros de tipo LED, el sistema Air Care Climatronic con sensor de sol y humedad, además de filtro de alérgenos, la recarga sin cable para los smartphones (que incluye, opcionalmente, la conexión con la antena inductiva), sistema propulsor Sport Select con amortiguadores ajustables y uno de los mayores techos panorámicos de su categoría.

Un interior más amplio

Los centímetros extra en todas sus dimensiones se aprecian claramente cuando accedemos al habitáculo. Tanto es así, que nos olvidamos por completo que estamos en el interior de un modelo del segmento B. Como en cualquier modelo de Volkswagen, todo está diseñado con lógica para hacer más fácil la vida a bordo. En primer lugar, el puesto de conducción es amplio y está muy bien configurado para que podamos adaptarnos a la perfección. Para ello, el asiento y el volante ofrecen amplios y variados reglajes. A diferencia de la inmensa mayoría de sus oponentes, el asiento plantea una amplia regulación en altura, algo que agradecerán los conductores más altos o, simplemente, a los que les guste ir en una postura más baja de lo habitual -el asiento del acompañante también puede regularse en altura-.

En las plazas posteriores, el espacio disponible es mejor que cualquiera de sus rivales e, incluso, superior al que pueden ofrecer modelos de un segmento superior. Pero lo mejor no es la generosa habitabilidad interior, que también, sino la disposición que tiene tanto el respaldo como la banqueta. Su acertado diseño nos permite ir en una postura muy natural y confortable. Si la banqueta tuviera algo más de longitud y recogieran algo mejor la zona lumbar, serían perfectos. Por otro lado, nos hubiera gustado que la plaza central integrara un apoyabrazos.

A diferencia de otros modelos de la competencia que apuestan por complicar las cosas y digitalizar absolutamente todo, el Polo aporta soluciones tradicionales que funcionan mucho mejor. Para empezar, nuestra unidad de pruebas contaba con un cuadro de instrumentos analógico que es sobresaliente por la claridad y la información que ofrece -opcionalmente se puede incorporar uno virtual que funciona muy bien-. El resto del salpicadero es sencillo y los diferentes mandos están muy bien diseñados y agrupados; el mando de las luces está a la izquierda y tiene el acertado diseño tradicional de Volkswagen, los diferentes mandos de los elevalunas y el reglajes de los espejos exteriores están perfectamente agrupados en el panel de la puerta y, los mandos de la climatización, son físicos y ofrecen una funcionalidad perfecta. Ya en la parte superior de la consola central, encontramos una pantalla -puede ser de entre 6,5 y 8,0 pulgadas en función del acabado-, que es sencilla, cuenta con una respuesta táctil impecable y está muy bien configurada para gestionar a la perfección sus diferentes funciones -navegador, equipo de sonido, ajustes del vehículo… etc-.

Práctico y muy bien acabado

Su interior es suficientemente práctico; encontramos las habituales bolsas rígidas de las puertas son de generoso tamaño, debajo de la consola central hay un amplio hueco para dejar un Smartphone, la guantera es de generoso tamaño, a la altura del freno mecánico de estacionamiento hay tres huecos -dos de ellos sirven de posavasos- y, por último, hay un apoyabrazos que hace las veces de cofre -es muy versátil para regularlo en longitud-.

El volkswagen Polo sigue siendo un coche en el que prima la calidad por encima de todo. A excepción de un Audi A1 o un MINI, el Polo supera a cualquiera de sus rivales y a la mayoría de modelos del segmento C de corte generalista. El modelo de Volkswagen no solo transmite calidad gracias a sus materiales y correspondiente ensamblaje, también lo hace por otro tipo de detalles, como el tacto y ajuste de las puertas, la sensación de solidez y buen ajuste de todos los elementos de la carrocería o por la calidad de rodadura de su base rodante. No obstante, pese a que se respira una sensación de calidad muy superior a la que ofrecen sus rivales y coches más costosos, nos hubiera gustado que la tapicería de tela de los asientos y la piel del volante y el pomo del cambio fuera de mayor calidad –tienen un aspecto y tacto demasiado sintético-, que algunos plásticos fueran mejores y que los apoyabrazos de los paneles de las puertas estuvieran más acolchados y recubiertos con un tapizado mejor y más suave.

El mejor tres cilindros del mercado

Nuestra unidad de pruebas estaba dotada de un motor de gasolina sobrealimentado de tres cilindros y 1.0 litros (ver especificaciones técncas). El TSI más pequeño del nuevo Polo tiene una potencia de 95 CV a 5.500 rpm y un par motor máximo de 175 Nm (de 2.000 a 3.500 rpm). Este motor turbo, opcional en el Polo Advance y de serie en el Polo Sport, es la mejor motorización de este tipo que hemos podido probar. Se trata de una mecánica muy refinada, exenta de molestas vibraciones y con un nivel de prestaciones más que satisfactorio para un uso normal. Buena prueba de ello son sus cifras, pues esta versión es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 10,8 segundos alcanzar una velocidad máxima de 187 km/h. Estos números están al nivel del primer Golf GTI.

Nuestra unidad de pruebas disponía de la caja automática DSG de 7 velocidades. Es muy recomendable por lo rápida que resulta -es tan satisfactoria o más que una manual- y por el enorme confort que aporta a la hora de conducir, ya sea en un modo normal o con una orientación claramente deportiva. Este cambio se puede manejar desde el mando del cambio, o bien desde unas levas que están situadas detrás del volante.

El Consumo nos ha parecido algo elevado si se tiene en cuenta la cilindrada y el tipo de vehículo del que estamos hablando. Aunque Volkswagen homologa una cifra, en ciclo combinado, de 4,6 l/100 km, nosotros hemos llegado a obtener medias que superaban los 7 litros.

El más estable y seguro de su segmento

Dinámicamente, el Polo es tan buen coche como su predecesor. La calidad de rodadura está muy por encima de la que ofrecen cualquiera de sus rivales y, del mismo modo, también es capaz de superar a casi todos los modelos del segmento C (compactos de más de cuatro metros). La suspensión, que absorbe perfectamente para amortiguar las imperfecciones del asfalto, evita cualquier tipo de ruido y vibración para que llegue al interior. En cuanto a estabilidad se refiere, el Polo es un coche espectacular que transmite mucha seguridad, poca sensación de velocidad cuando se circula rápido y una efectividad en curva que le catapultan hasta lo más alto. La dirección, por su parte, es muy suave, precisa y agradable de utilizar.

Nuevas ayudas a la conducción

En cuanto a equipamiento se refiere, el nuevo Polo ofrece nuevas ayudas a la conducción que ya están presentes en el Golf y Passat. Además, los niveles de acabado de serie Edition, Advance y Sport y el modelo deportivo alto de gama, el Polo GTI (que entrega una potencia de 200 CV), añaden una mayor variedad. Incluso la versión básica del nuevo Polo, la Edition, tiene equipamientos de serie como las luces diurnas de tipo LED con funciones de alumbrado Coming Home y Leaving Home, un limitador de velocidad y el sistema de monitorización de área Front Assist con Freno de Emergencia en Ciudad y Monitorización de Peatones.

Una opción que vuelve a figurar en la oferta es el control de crucero adaptativo ACC (que ahora puede activarse a velocidades de hasta 210 km/h). Las nuevas opciones disponibles para el Polo incluyen el sistema de cambio de carril y el asistente de Ángulo Muerto “Blind Spot Detection” asistente de salida de aparcamiento, o el sistema de Park Assist semiautónomo para entrar y salir de plazas de aparcamiento con función de frenada al maniobrar. Esta última ofrece protección automática contra cualquier choque durante las maniobras de estacionamiento. El sistema opcional de bloqueo y arranque de motor Keyless Access, que también es nuevo, puede usarse para abrir y arrancar el nuevo Polo sin necesidad de llave.

Nuestra unidad de pruebas estaba asociada al acabado Sport, que tiene un coste de 1.405 euros y ofrece los siguientes elementos: Llantas Las Minas 16” con neumáticos 195/55 R16 de resistencia a la rodadura optimizada, ACC y Front assist, con función de parada de emergencia en ciudad y protección de peatones, Radio Composition Media, con pantalla táctil de 20,3 cm (8”) con 2 USB y 6 altavoces y App Connect (ver todos los detalles de su equipamiento).

Nuestra conclusión

La sexta generación del Volkswagen Polo entra en escena con suficientes argumentos para ser, una vez más, la referencia de la categoría. No solo es un modelo que puede equipar las últimas innovaciones tecnológicas, sino que también es una referencia en cuanto a calidad y comportamiento dinámico. La versión de 95 CV es muy satisfactoria por prestaciones y agrado de uso -no tanto por consumo-. El cambio automático DSG de 7 velocidades nos parece muy recomendable por lo que aporta en cuanto a confort y diversión a la hora de conducir -tiene un coste de 1.680 euros-.

(no será publicado)

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