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Esta semana se ha inaugurado en Abrera (Barcelona) una estación de servicio en la que, además de diesel y gasolina, se puede repostar gas natural vehicular (GNV). "Apadrinando" la inauguración estaba Citroën, que llevó varias unidades del C3 y de la Berlingo adaptadas para poder circular con GNV. Los dos C3 y las tres Berlingo que llevó la marca francesa a Abrera eran exactamente iguales que los modelos que funcionan únicamente con gasolina. Solo que Citroën había añadido un depósito nuevo y modificado algunos aspectos mecánicos de sus coches para que pudieran funcionar indistintamente con GNV o con gasolina. El gas natural prácticamente no se utiliza en España. Pero en otros países como Italia, Alemania o varios de Sudamérica está muy extendido. Tienen, obviamente, una amplia red de puntos donde repostar y además, conocen los beneficios del GNV y los gobiernos los han ido implantando. Utilizando un vehículo de gas natural, las emisiones de CO2 se reducen alrededor de un 20 por ciento. Más importante todavía: los coches dejan de emitir partículas sólidas a la atmósfera, con lo que el impacto medioambiental es menor que el de los vehículos impulsados por derivados del petróleo. Otro beneficio es el precio: repostando gas natural, el conductor se ahorra una media de 3 euros por cada cien kilómetros que recorre. Además de esta estación de servicio, hay otra en Valencia. En España no hay más. Es, por tanto, casi imposible que estos vehículos tengan demanda. Pero ante la perspectiva de tener que buscar alternativas al petróleo, igual el Gobierno y las empresas se animan y siguen implantando gasolineras de este tipo.
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