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El pasado 1 de enero entró en vigor el nuevo impuesto de matriculación, que gravaba a los coches dependiendo de su nivel medio de emisiones de CO2. Lo bueno, según el Gobierno, es que los coches que emitieran menos de 120 gramos por kilómetro iban a estar exentos del pago. Era bueno para algunos sectores pero malo para otros (véase familias numerosas, personas con minusvalías, etc...). Por eso, muchas asociaciones llevan tiempo pidiendo que se suprima esta tasa. Esta semana, la Anfac ha vuelto a insistir. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, esta medida impulsaría las ventas. El impuesto de matriculación es un tributo que recaudan las Comunidades Autónomas. Dependiendo de las emisiones de dióxido de carbono, supone un 0, un 4,75, un 9,75 o un 14,75 por ciento del precio franco de fábrica del vehículo. Antes, las tasas eran del 7 o del 12 por ciento y dependían de la cilindrada. Hay un par de inconvenientes que vemos a este nuevo impuesto de matriculación: - Con el anterior, había una serie de ayudas para ciertos colectivos. Las familias numerosas y los minusválidos, por ejemplo, pagaban la mitad del impuesto, así que se ahorraban una cantidad considerable a la hora de pagar el coche. Pero ahora, si se compran un vehículo que emita menos de 121 gramos de CO2 por kilómetro, pagan por el coche lo mismo que el resto de los mortales.
- El antiguo Plan Prever era una ayuda directa a quien cambiara su coche viejo por uno nuevo más seguro y menos contaminante. Esa ayuda directa (una cantidad concreta de dinero) se descontaba del impuesto de matriculación. Las asociaciones y los particulares piden muchas cosas. Una de ellas es esto de lo que estamos hablando, la supresión del impuesto. Pero también han pedido por activa y por pasiva la vuelta de ayudas directas a la hora de comprar coches. Así remontarían las ventas, dicen. Lo que contesta el Gobierno es que no va a haber ayudas directas porque ya resulta beneficioso para los compradores no pagar impuesto de matriculación si el coche emite poco CO2. Lo que ocurre es que, al entrar en vigor el nuevo impuesto, las marcas reajustaron sus precios. Si una versión iba a estar exenta o a pagar menos tasa, se subía su precio de antes de impuesto y listo. En enero no hubo muchas versiones más baratas por emitir menos dióxido de carbono, así que no hubo beneficio alguno para los consumidores. Eso sí, en la publicidad bien que alardean de esas versiones "de bajas emisiones".
Por todo esto (y por más cosas) se ha criticado mucho al impuesto de matriculación. Según algunos, la pila de tasas que pagamos por un coche nuevo está echando a mucha gente para atrás a la hora de comprar. Y eso se ha agravado con la crisis económica actual. Así que la Anfac cree que la supresión del IM "tendría un efecto inmediato sobre los consumidores y la demanda de vehículos". "La supresión de este impuesto sería una ventaja clara para el consumidor, que se vería favorecido por una rebaja de impuestos en la compra de vehículos nuevos que además ayudaría a recuperar la confianza y a impulsar el consumo de vehículos nuevos. Se estima que, si no se toma ninguna medida importante, entre el año 2008 y 2009 se dejarán de vender casi un millón de turismos nuevos, que es el equivalente prácticamente a tres factorías produciendo a tres turnos". Y esto conllevaría muchísimos puestos de trabajo perdidos, no solo en las fábricas, sino también en los concesionarios. Y más crisis, claro. Lo que dice la Anfac es que las Comunidades Autónomas deben poner de su parte para mantener a flote la industria automovilística del país, que es una parte muy importante de la economía nacional. Por ello, como el impuesto lo recaudan las propias Comunidades, deberían encargarse de suprimirlo. Calculan que les costaría 800 millones de euros, que quedarían compensados por el aumento de la demanda de automóviles nuevos y, por lo tanto, por el aumento de la recaudación del IVA. La Anfac, en su comunicado, pide un esfuerzo especial a aquellas Comunidades Autónomas en las que hay fábricas de vehículos. Y es que, esas nueve comunidades concentran más del 80 por ciento de la recaudación del impuesto de matriculación. Como ejemplos, recuerda los casos de otros países, importantes productores de automóviles también. Alemania, por ejemplo, ha suprimido el impuesto de circulación en base a motivos medioambientales, en Francia se dan 1.000 euros por achatarrar vehículos viejos (similar al Plan PREVER que existía en España) y en Reino Unido se ha rebajado el IVA. De todas formas, esta petición no es exclusiva de la Anfac. Desde que se anunció el Plan Integral para el Automóvil, el pasado 27 de noviembre, y se anunció que se contaría con el apoyo del sector, las asociaciones han estado reuniéndose y presentando sus propuestas. La principal, y en la que coinciden tanto la Anfac como Aniacam, Ganvam y Sernauto, es "como no podía ser de otra manera", la supresión del impuesto de matriculación. Todas estas asociaciones esperan que se tenga en cuenta su opinión a la hora de redactar el Plan. Según ellas, así se reactivaría el mercado de automóviles de turismo. Y por cierto, que la Anfac habla ya de una caída de ventas para este 2008 de cerca del 30 por ciento, porque augura un diciembre penoso. En pocos días conoceremos los datos concretos.
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