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Las noticias del sector del motor no han sido nada buenas desde marzo de este año. Y es que, las caídas en las matriculaciones, comparándolas con las cifras del 2007, no han hecho más que caer y las previsiones hasta final de año apuntan a que seguirán por esa misma senda. Hasta ahora, la producción de coches en las fábricas situadas en España habían aguantado bien la situación, pero la menor cartera de pedidos de los principales clientes europeos ya ha ocasionado las primeras reestructuraciones. Anfac, la asociación nacional de fabricantes, estima que la caída se situará a final del año en un 5,5%, unos 160.000 vehículos menos que el año pasado, si bien el acumulado hasta agosto es menor: tan sólo un 1%. La situación de las ventas de coches en España sí que arroja datos más preocupantes, con caídas superiores y sin signos de mejoría. A primeros de febrero se seguía pensando que la bajada en las matriculaciones estaría en un 2%, acorde con lo que también había bajado en 2007 respecto a 2006. Ya en mayo, se estimaba entre un 7-9% y dos meses más tarde, ante la gravedad de la situación que reflejaban los datos, se hablaba de un 18%. ANFAC ha variado nuevamente la previsión de cierre del año ante la negativa evolución del consumo privado, situándola en una caída de alrededor del 25%. Las reestructuraciones ya han empezado en casi todas los distribuidores: se ha empezado a reducir personal administrativo y de ventas ante la bajada en la facturación y se están cerrando segundas exposiciones. Esto último, según cálculos del sector, supondrá más de 10.000 empleos directos destruidos durante este año.
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